Por: Álvaro Fong Varela
-Hoy voy a abrirles mi corazón y parte de mi vida. Aprovecho este espacio
para contarles que Mikel Erentxun es uno de los músicos que llenaron de
color y felicidad mi adolescencia. Corría más o menos el año de 1988 cuando le
mostré un par de discos de Duncan Dhu a mis amigos de la preparatoria
(eran Canciones de 1986 y El grito del Tiempo de 1987) y junto
con el de Lo Mejor de Ángeles del Infierno –sí, sé que son grupos
tremendamente opuestos– se convirtieron en el soundtrack de nuestra
juventud. Es por eso que tener un nuevo disco solista de Mikel Erentxun es
para mí todo un acontecimiento.
Se llama Septiembre. Es hermoso. Me ha cautivado. Mikel Erentxun sigue siendo el mismo, pero mucho más maduro. No se ha movido de su lugar seguro, sabe que no es necesario y probablemente ni quiere, porque desde ahí es capaz de crear temas arrolladores de cualquier corazón. Septiembre es una propuesta de 18 temas, pero no piensen que va a durar dos horas, no. Las canciones de septiembre son cortas como siempre lo fueron las de Duncan Dhu y las de su etapa en solitario.
Y Mikel sigue cantándole a las mismas cosas. Porque Mikel es un poeta. Mikel se sigue sintiendo cautivado por el atardecer, las flores, un piano y una guitarra acústica. Y a la manera de The Beatles, sus canciones son cortas y directas. Si tiene algo que decir lo dice rápido y haciendo uso de metáforas sencillas, pues sabe que el arte del amor seguirá siendo igual a lo largo de la historia de la humanidad y entonces no hay por qué buscar hacerlo diferente.
Y a pesar de que parece ser un alma vieja, es precisamente eso lo que hace de este Septiembre algo tan refrescante. En un mundo llego de reggaetón, trap, corridos tumbados y regional mexicano, es interesante escuchar una propuesta sencilla proveniente de un romántico, de un hombre que ama ritmos como el rock, el rockabilly, la trova y el blues. Así entonces, en 18 temas podemos sacar varios sencillos como la rockera Ladridos en el Pecho; la hermosísima Flores y Café; la bluesera Tren a Marte, que tiene una letra fenomenal (…nos falta Bowie, nos falta Lou Reed, nos falta Petty, no llueve en abril); la balada a medio tiempo Los Días que No Vivimos; la retro-rocker, tipo Popotitos, Es Sólo Amor; la que sólo tiene piano En los Aeropuertos; la ya famosa Si No es por Ti, que recuerda a sus mejores éxitos; y Cuando Éramos Ayer, un cierre a dos ritmos, primero lento y luego echando toda la carne al asador, algo que no le había escuchado a Mikel.
Éste es en definitiva un gran material, como si el artista quisiera cerrar una etapa mostrándonos todos sus recursos. Yo por mi parte estoy encantado y agradecido de acompañarlo, ya durante tantos años, en su viaje musical.
(Se seca una lágrima).
Se llama Septiembre. Es hermoso. Me ha cautivado. Mikel Erentxun sigue siendo el mismo, pero mucho más maduro. No se ha movido de su lugar seguro, sabe que no es necesario y probablemente ni quiere, porque desde ahí es capaz de crear temas arrolladores de cualquier corazón. Septiembre es una propuesta de 18 temas, pero no piensen que va a durar dos horas, no. Las canciones de septiembre son cortas como siempre lo fueron las de Duncan Dhu y las de su etapa en solitario.
Y Mikel sigue cantándole a las mismas cosas. Porque Mikel es un poeta. Mikel se sigue sintiendo cautivado por el atardecer, las flores, un piano y una guitarra acústica. Y a la manera de The Beatles, sus canciones son cortas y directas. Si tiene algo que decir lo dice rápido y haciendo uso de metáforas sencillas, pues sabe que el arte del amor seguirá siendo igual a lo largo de la historia de la humanidad y entonces no hay por qué buscar hacerlo diferente.
Y a pesar de que parece ser un alma vieja, es precisamente eso lo que hace de este Septiembre algo tan refrescante. En un mundo llego de reggaetón, trap, corridos tumbados y regional mexicano, es interesante escuchar una propuesta sencilla proveniente de un romántico, de un hombre que ama ritmos como el rock, el rockabilly, la trova y el blues. Así entonces, en 18 temas podemos sacar varios sencillos como la rockera Ladridos en el Pecho; la hermosísima Flores y Café; la bluesera Tren a Marte, que tiene una letra fenomenal (…nos falta Bowie, nos falta Lou Reed, nos falta Petty, no llueve en abril); la balada a medio tiempo Los Días que No Vivimos; la retro-rocker, tipo Popotitos, Es Sólo Amor; la que sólo tiene piano En los Aeropuertos; la ya famosa Si No es por Ti, que recuerda a sus mejores éxitos; y Cuando Éramos Ayer, un cierre a dos ritmos, primero lento y luego echando toda la carne al asador, algo que no le había escuchado a Mikel.
Éste es en definitiva un gran material, como si el artista quisiera cerrar una etapa mostrándonos todos sus recursos. Yo por mi parte estoy encantado y agradecido de acompañarlo, ya durante tantos años, en su viaje musical.
(Se seca una lágrima).
Mikel Erentxun - Septiembre
Warner Music / 2023
Comentarios
Publicar un comentario