Por: Iván Cigarroa -Era 2003 y quienes crecimos con Santa Sabina nos alegrábamos de saber que a pesar de los constantes cambios en su alineación, la banda seguía presente, grabando música nueva. Ese año cumplían 15 como banda y con cuatro discos de estudio previos, regresaban con Espiral , un álbum con cambios notables muy agradables, pero jamás pensamos que sería el último. Espiral es el álbum más puro y orgánico de Santa Sabina , exiliado de la energía negativa y con menor complejidad, supuso un cambio en su sonido al incorporar al saxofonista Rodrigo Garibay y el violonchelista Leonel Pérez , quienes contribuyeron a darle un sonido más jazzístico al disco, pero también mucho más introspectivo. Y no, el sonido oscuro no está aquí. Todo ese proceso, toda la experiencia vivida en los años 90, incluso todos los problemas al interior de la banda quedaron atrás. Un año antes de este lanzamiento, Santa Sabina se purificó a sí mismo, todos los integrantes fueron con María Apolonia , hij...
Retomando el perdido arte de reseñar discos.