Por: Iván Cigarroa - Es extraño como un grupo puede influir a otros tantos a partir de un disco poco común y atemporal como Pork Soda de Primus en un momento en que la música alternativa se encontraba en pleno apogeo pero no del estilo que este trío marcaba. Era 1993 y lo que tenía mejor recepción en aquellos momentos era el grunge, pero una de las bondades del rock de esa época era que podía ser tan abierto, tan ecléctico, como fuera posible. El chiste era no sonar al glam rock de los 80, que tantos clones mal hechos arrojó. Así que sorprender con nuevos sonidos era la constante. De ahí que Björk , Blind Melon, Porno For Pyros, Days Of The New, Therapy o Toad The Wet Sprocket despuntaron en aquellos tiempos. Era la era de las oportunidades. Y Primus no se quedó atrás. En Pork Soda sorprendieron a propios y extraños al incorporar un estilo propio, que sonara a rock, sí, pero que no se limitara ante sus propias barreras, sino que se abriera a más. De ahí el constante uso de mandol...
Retomando el perdido arte de reseñar discos.