Por: Israel Téllez Alcántara -La mañana del lunes 15 de abril de 1957 México se conmovía con una trágica noticia: Pedro Infante , el ídolo nacional había muerto en un accidente aéreo ocurrido en Mérida, Yucatán. El país estaba en schock. Tras un respetuoso funeral en el lugar donde falleció, el cuerpo del cantante y actor fue trasladado a la Ciudad de México para ser enterrado en el Panteón Jardín, en donde la gente se aglomeró para despedirlo. La carrera de una estrella llegaba a su fin, al mismo tiempo que iniciaba el andar de una nueva figura. Sí, porque entre aquella multitud que se reunió para rendirle homenaje a Pedro Infante , se encontraba un joven llamado Gabriel Siria Levario , gran admirador del ídolo de Guamúchil y a quien le habían dicho que la tesitura de su voz era muy parecida a la que tuvo quien dio vida a Pepe “El Toro” . Así que, como pudo, se abrió paso para llegar frente a la sepultura y pidió que los mariachis tocaran “Grito Prisionero”, tema que interpretó c...
Retomando el perdido arte de reseñar discos.