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El rock también es Godínez

Siempre buscamos vivir de lo que nos gusta hacer. Por lo menos en México sabemos que eso no siempre es posible, pero hacemos el intento. Todos tenemos ese lado oculto que nos abre la posibilidad de imaginar qué es lo que haríamos si no estuviéramos atados a la oficina por 9 o 10 horas de lunes a viernes. Y a veces los fines de semana. ¿Cuántas veces hemos escuchado aquella frase que los artistas mencionan al destacar lo mucho que les fascina lo que hacen? “Queremos vivir de la música”. Ese eslogan ha existido por generaciones, pero cuando hay una crisis económica parece que esa idea queda a un lado y abre paso a lo que ese sector teme, pero inevitablemente tiene que hacer para sobrevivir: trabajar en una empresa. Así es, la música también tiene su lado Godínez. Vivir de la música no es tan sencillo como parece, hay que invertir en ella mucho tiempo, dinero y esfuerzo primero para que, al tiempo, se vean los resultados. Y no siempre sucede. En este punto no estoy dici...

Otro año más para ver a U2

Es la semana de los haters de U2. Parece una convención, pero no es anual: llega con el anuncio de la visita de la agrupación irlandesa a México en cada ocasión que se presentan. Sucede en estos días. Esta particular ola de odio tiene un contexto cultural que rebasa a la misma música y se incrusta en el clasismo mexicano. Si, así es. Todo parece indicar que Bono, The Edge, Larry Mullen y Adam Clayton Jr. son los preferidos en la clase mejor acaudalada de nuestro país. Y al grupo parece no molestarle. Sin embargo, desde sus inicios, el cuarteto ha enmarcado en sus canciones la lucha de clases, las injusticias, la muerte de inocentes e incluso la unión entre seres humanos en canciones como Pride (In The Name Of Love), Bullet The Blue Sky, Sunday Bloody Sunday y One respectivamente. Hace falta escuchar a profundidad sus letras para que los haters dejen de pensar que One es una canción para bodas. También deberían hacerlo algunos U2lovers . Sin embargo,...

El inevitable y aplastante paso del tiempo

El año pasado me tocó vivir la primera ronda de decesos en artistas que admiro. De todos ellos tres me sorprendieron: David Bowie, Prince y Juan Gabriel. Obvio nadie lo esperaba, pero creo que desde ese momento me di cuenta que el ocaso de mis ídolos había iniciado. Recientemente la muerte se llevó a Chris Cornell y con ello me comencé a entender que el tiempo transcurre inevitablemente y el costo que implica para cada uno. Siempre he escuchado la frase “cómo hemos cambiado” pero es justo en el correr de este año cuando he entendido el sentido de esas palabras. Y es que no es cualquier cosa enfrentarse al paso del tiempo y que tu vida cambie día con día. El tiempo lo vivimos corriendo. Corremos al trabajo, a la escuela. Comemos corriendo, tratamos de llegar a todos lados a ese ritmo, y simplemente no lo vemos pasar. Pero en cualquier momento te das cuenta y ¡pum! Has crecido. Me he encontrado con viejos amigos y compañeros este año, gente a quienes no he vist...