Por: Iván Cigarroa
-Era 2003 y quienes crecimos con Santa Sabina nos alegrábamos de saber que a pesar de los constantes cambios en su alineación, la banda seguía presente, grabando música nueva. Ese año cumplían 15 como banda y con cuatro discos de estudio previos, regresaban con Espiral, un álbum con cambios notables muy agradables, pero jamás pensamos que sería el último.
Espiral es el álbum más puro y orgánico de Santa Sabina, exiliado de la energía negativa y con menor complejidad, supuso un cambio en su sonido al incorporar al saxofonista Rodrigo Garibay y el violonchelista Leonel Pérez, quienes contribuyeron a darle un sonido más jazzístico al disco, pero también mucho más introspectivo. Y no, el sonido oscuro no está aquí.
Todo ese proceso, toda la experiencia vivida en los años 90, incluso todos los problemas al interior de la banda quedaron atrás. Un año antes de este lanzamiento, Santa Sabina se purificó a sí mismo, todos los integrantes fueron con María Apolonia, hija de María Sabina, para recibir un bautizo sagrado y fluir con la mejor de las energías para el nuevo disco. Espiral es resultado de ese proceso místico.
De esa forma, su quinto álbum contó con la producción del Señor González y el guitarrista Alejandro Otaola, quienes coadyuvaron a dar coherencia y forma a un disco puro, limpio, alejado de las tendencias de aquel entonces y más centrado en sí mismo. Aunque por mucho este no sería el mejor disco de Santa Sabina, sí es el que guarda el mayor momento de madurez y concientización que tuvieron.
Perfiles como Incierto Destino, Ecos De La Piel, Laberintos, Noche, En Llamas, Sin Aliento o Espiral muestran un acople mágico, donde el incienso, las montañas y la música toman un sentido de vida. Santa Sabina mostraba una mayor cohesión como no se les veía, quizá, desde Babel, su tercer álbum, los singles Invitación y Plegaria demostraron la generalidad de esa etapa en que se encontraban, resumían perfectamente el sonido del disco.
Mención aparte merece la pieza con que cierra el disco. Humo Canción es un documento sonoro único, hermoso, donde Santa Sabina fusionaba su rock jazzistico con la música mazateca, donde la letra era un homenaje a María Sabina, aunque extrañamente y a la distancia, si escuchas el poema encontrarás frases como:
"alma sabia en un cuerpo pequeño,
eres voz, mañana eres sueño"
O la contundente:
"Humo canción alimento de Dios
Tu lenguaje, sonido de agua
Es la tierra y el fuego quien habla
Plenitud, sencilles y transparente
Eres hoy mañana y siempre".
Sin duda se refieren de forma respetuosa a la curandera, pero no puedo evitar pensar que este último verso no solo es referencia a ella, hoy día me parece el más bello homenaje a Rita Guerrero y a la banda misma. Santa Sabina es hoy, mañana y siempre.
Espiral fue la despedida de la banda, y tras tomarse una pausa en su carrera retomaron actividad años después. Pero el cáncer que padeció Rita nos la quitó, se la llevó y también la gracia de escuchar nueva música. Ahora Rita Guerrero es hoy, mañana y siempre. Discazo.
Santa Sabina - Espiral
Fonarte Latino / 2003
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No soy fan del grupo, pero como comentario diré que Rita Guerrero me hechizaba, su personalidad, ella tan exquisita.
ResponderBorrarPara mí este disco sí está dentro de lo mejor que hicieron: música sin etiquetas y sin género, letras profundas y atmósferas muy ricas desde los instrumentos de cuerda y aliento le dan gran maestría a este álbum. En continuidad a "Mar adentro en la sangre", "Espiral" es una muestra de la madurez e independencia creativa que lograron. Muchos "fans" no entendieron estos discos, es una pena que no les hayan dado oportunidad y se estacionaran solo en el material de la etapa en Culebra, merecen ser álbumes revalorados.
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