Por: Alvaro Fong Varela
Para quienes se les haga extraño el nombre de Daniel Villarreal, seguro lo ubicarán como el bajista de la banda de metal progresivo Ágora, creadores de excelentes álbumes como Segundo Pasado y Regresa al Vértigo. “Laguna es sólo bajo, Laguna es intimidad sonora, Laguna es sinestesia y evocación, Laguna es reencontrar el sonido primigenio y orgánico de mi instrumento. Laguna soy yo y mi bajo”, es lo que recientemente publicó Daniel Villarreal en sus redes sociales.
Laguna tuvo como ingeniero de grabación a Eduardo Carrillo y a Rafael Alonso Valadez en la mezcla y masterización. Si bien es un poco complicado reseñar, poner en palabras lo que significa este viaje sonoro, baste decir que es la oportunidad perfecta –creada por él mismo– de lograr que el bajo no sea un instrumento de apoyo. Estamos acostumbrados en el género rock a que la guitarra sea la estrella. Incluso en álbumes famosos como el …And Justice For All de Metallica, el bajo fue prácticamente borrado. Sé que no es el caso con Daniel Villarreal en Ágora, pero en esta ocasión, al ser un disco de un solo instrumento, el artista se desnuda, se expone y libera su creatividad en ocho temas atmosféricos, que van de lo etéreo a lo virtuoso, de lo simple a la complicado.
Muchas gracias Daniel Villarreal por atreverte, por regalarnos lo que seguramente tocas todos los días encerrado en tu habitación, lo que ha hecho que te llenes de callos los dedos y al otro día llegues al estudio y le dices a tus compañeros: “miren, lo que se me ocurrió ayer”.
Pocos son los bajistas que sacarán un álbum completo. En México ya tenemos a Daniel Villarreal, una propuesta diferente, poco comercial, digna de los mejores paisajes sonoros. Desconozco el por qué del título, pero Laguna me evoca a un vacío que es llenado con gotas sonoras, que al caer generan potentes notas que te llevan a diferentes estados de ánimo. Se me ocurre que uno o varios de estos temas deberían ser tocados en vivo. Que Daniel haga su solo en los conciertos de Ágora con miles de encendedores prendidos como ambientación.
Un disco de pura satisfacción personal, de reencuentro, para recordar la razón por la que Daniel Villarreal escogió esta profesión. O por qué esa profesión escogió a Daniel Villarreal. Cualquiera que sea la razón todos salimos ganando.

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