Por: Álvaro Fong Varela
De ahí, el chico creció demostrando sus habilidades musicales, pero manteniéndose un poco en segundo plano, como no queriendo que su carrera fuera a la sombra de su papá y de su tío. Aún así ayudó a que Van Halen sacara el disco A Different Kind of Truth en 2012, mismo que significó el final de la carrera de la banda.
Eddie falleció de cáncer el 6 de octubre de 2020 y a partir de ese momento, Wolfgang decidió que era momento de brillar por sí mismo. Wolfie, como le dicen de cariño, se ha negado a incluir canciones de Van Halen en sus presentaciones en vivo. “Yo soy otra cosa”, pareciera decir. Así entonces sacó su primer disco llamado simplemente Mammoth VWH, en donde se atrevió a tocar todos los instrumentos y cantar y componer todas las canciones. Y nos voló la cabeza por dos razones: 1) Porque su música no es parecida a la de su papá. Sus influencias deambulan más por un rock/grunge noventero, supongo que por su relación con Mark Tremonti de la banda Alter Bridge y 2) Porque el señor es un súper dotado de la música.
Llegamos al 5 de agosto de 2023 y tenemos ahora en nuestras manos el disco Mammoth II, un trabajo que amplía notoriamente lo hecho en el disco anterior. Wolfie se siente inspirado, rockero y contundente. Las canciones conservan ese vibra grungera de grupos como 3 Doors Down, pero agrega a esto solos de guitarra más nutridos, complicados y malabaristas, como retomando ciertas influencias de su padre y su magistral Eruption. Pero además, el tipo canta bien, toca por nota la batería y el bajo como si fuera guitarra rítmica. Wolfie ha dicho que si hay un tema que represente a este nuevo trabajo, éste sería Another Celebration at the End of the World, un tema rítmico, con un precioso solo de guitarra y suficientes cambios de ritmo como para mantenerte súper atento.
Producido por Michael “Elvis” Baskette, nuevamente Wolfie toca todos los instrumentos y se mete a un viaje de experimentación. Canciones como Take a Bow muestran a un mejor vocalista, pero también una interesante alternancia entre atmósferas etéreas y guitarras rudas. También en Take a Bow encontraremos un solo de guitarra sensual, muy a la Steve Vai, muy cachondo, para darle celos a Vito Bratta. Excelso, maldita sea. (Pregunta: ¿Cuál será el mejor solo de guitarra de este año? ¿Éste de Wolfgang Van Halen o el de Nuno Bettencourt de Extreme en la canción Rise?).
Mammoth II es un álbum dedicado a superar límites. Si con el anterior nos sorprendieron, con éste se demuestra que Wolfie está decidido a comerse el mundo a puños y forjar su propia historia. Se nota pasión, atrevimiento y experimentación. Escúchese Erase Me, con ciertas reminiscencias a The Killers y un rock más indie, que hacen que el disco no se estanque en un solo sub-género, sino que tenga un poco para cada quien y sea capaz de gustarle tanto a seguidores del rock progresivo, como el heavy metal y del indie rock.
Un disco que realmente vale la pena y que seguramente crecerá dentro de ti a cada nueva escucha que le des. Ya lo dijo Michael Anthony, cuando le preguntaron por Wolfie cuando lo sustituyó en Van Halen: “del chico no hablen mal, él es tremendo”. Y si Eddie Van Halen estuvo feliz con el primer álbum de Mammoth, de esté se sentiría igual o mejor.
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