Ha de ser difícil decir adiós a una carrera prolífica, pero al mismo tiempo ha de ser liberador el quitarse una loza que probablemente te esté impidiendo avanzar en la vida. Así es el momento de Candlebox, una de las tantas bandas surgidas de la escena grunge de Seattle en Estados Unidos y que llamó la atención del sello Maverick Records, propiedad de Madonna.
Si bien sus temáticas nunca fueron del todo tristes y desesperanzadas como los grandes del género como Alice in Chains o Pearl Jam, Candlebox sí aprovechó la ola de popularidad que los llevó a protagonizar momentos sublimes gracias a temas como Far Behind, You, Change y Cover Me, cuyos videos tuvieron una gran rotación en programas de como Headbanger’s Ball y Alternative Nation de la extinta cadena musical MTV.
Si bien esos éxitos que menciono son y serán lo más representativo de la banda, Kevin Martin, su único miembro original ha sido lo suficientemente tesonero como para mantener arriba la bandera de su estilo. En este último material, de alguna manera, recopila todas las influencias por las que ha pasado a lo largo de ocho discos, las revuelve y nos entrega algo muy disfrutable. Aquí hay grunge, post grunge, blues, rock, ambientaciones acústicas, baladas y mucho amor por la buena música.
Lo que más gusta de The Long Goodbye es que es como un grandes éxitos de Candlebox, pero recargado. Esa sensación llena de esperanza de sus primeros discos se ve en Elegante. La voz de Kevin Martin suena impecable, nada añejada. Las canciones están llenas de capas que te obligan a escucharlas con audífonos y sin interrupciones, pero también hay ocasiones que es una simple tonada, ejecutada de manera limpia y prístina lo que las hace tan cautivantes.
I Should Be Happy es un salto de las baladas a la experimentación. Sin necesidad de tratar de demostrar de ser virtuosos, la banda en su totalidad sabe complementarse para crear un tema rockero de bajo impacto. En una entrevista reciente declararon que están muy orgullosos de lo que lograron esta vez. Yo creo que tienen razón. A pesar de que ya no están en su pico de popularidad, a pesar de que tienen fabulosas canciones que superar, se dieron a la tarea de que la felicidad por crear música guiara este esfuerzo. Escúchese la hermosísima Nails on a Chalkboard y su piano sensual. Pero si creen que esa balada es sublime, sáltense dos canciones hasta llegar a Maze, probablemente la rola lenta más preciosa del año. Su ejecución de guitarra es sencilla, creando un fondo de paz y tranquilidad, pero la voz de Kevin Martin se desgañita en declarar su amor con la frase “tu amor es la única verdad que conozco”.
Candlebox siempre fue la parte más accesible del grunge, creaban temas suaves con solos de guitarra muy imaginativos. Afortunadamente salieron a la luz pública en 1993 y aprovecharon perfecto la ola que generó Nirvana con su Nevermind. Pero ya es 2023 y si escuchas a detalle The Long Goodbye te darás cuenta que queda muy poco grunge aquí. A cambio tendrás una licuadora de estilos que pueden resumirse en tres simples palabras: muy buena música.
Ha sido un placer acompañar a esta banda en todas sus altas y bajas a lo largo de 30 años de carrera. Ser testigos de su éxito en medios hasta los momentos en donde se les veía algo olvidados, pero siempre fieles, necios y con la necesidad de decir algo. Cellphone Jesus y Foxy son dos temas que demuestran su madurez y los muestran vulnerables, sin necesidad de ejecutar esos riffs complicados de sus inicios.
En este disco hay varias canciones que seguramente estarán al nivel de sus clásicos. Lástima que nunca llegaron ni llegarán a América Latina, porque no son el tipo de banda que consumamos mucho por acá, así que vean videos y adórenlos como se merecen. Hourglass es un excelente final, una tonada sensual, con arreglos que mezclan un bien ejecutado redoble de tarola, un piano rítmico y obviamente, la voz en primer lugar.
Gracias por todo Candlebox, nos escuchamos en la siguiente vida.
Round Hill Records / 2023
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