-Si hay un disco que he seguido escuchando cada cuando durante 25 años es éste. Como fanático del hard rock siempre quise encontrar una banda mexicana que tuviera grandes canciones en este estilo y sólo Coda lo había logrado. Corría el año de 1997 y en el programa de Televisa Siempre en Domingo –lo juro–, una banda de chavos carilindos tocó un sencillo llamado Esquinas Compartidas. He de decir que no me sorprendió demasiado, pero en mi afán de encontrar bandas que tocaran ese estilo de música en español, decidí que al otro día iría a la tienda de discos a buscar su álbum.
Eternidad de un Instante es el único disco que sacó la banda de hard rock/AOR mexicana Tercer Acto. Con el paso del tiempo, este álbum se ha vuelto un secreto a voces, de que hubo una vez una banda que sacó un debut impresionante pero que su entorno musical y la gente a su alrededor no los ayudaron. Una apuesta muy extraña para el sello Melody de Televisa, más acostumbrado a promocionar artistas de balada pop, Tercer Acto sucumbió rápidamente a un mercado que no los entendió.
Lo que se escuchaba en el rock mexicano era la segunda o tercera oleada de bandas y ninguna de ellas, a excepción de Coda, tocaba este estilo de música. Estaban las ondas nacionalistas de Café Tacvba, el grunge de Guillotina, el nu-metal de Resorte, el hip-hop de Control Machete, la fusión de Molotov y el rock con blues de El Tri. Desafortunadamente no parecía haber lugar para Tercer Acto que participó en algunos festivales, pero su propuesta parecía fuera de lugar. Y así como llegaron, rápidamente se fueron, también en parte a que la compañía Melody dijo ya no tener presupuesto para apoyarlos.
Eternidad de un Instante es un álbum hermoso. Precisamente porque no se adecuó a ningún parámetro de moda en 1997, hizo su propio camino. Un hard rock con tintes preciosistas, lleno de baladas con letras introspectivas y con una calidad musical pocas veces escuchada en su género. Temas como Falsa Libertad le daban rienda suelta a una banda muy bien cohesionada, con el único objetivo de hacer buenas canciones, para servir a la unidad musical, no para el lucimiento personal de cada uno de los integrantes de la banda.
Tercer Acto estuvo integrado por Eduardo Contreras en la voz (sí, el vocalista de Ágora), Gus Santana en la guitarra (sí, él estuvo en Ángeles del Infierno), Froylán Aparicio en el bajo, Rafael Escalona en los teclados y Carlos Muñoz en la batería. Eternidad de un Instante nos regaló temas tan poderosos como Días sin Tiempo, una rola de hard rock, que si hubiera sido cantada en inglés hubiera trascendido como tema de Bon Jovi.
Los solos de Gus Santana eran correctos siempre y muchas veces imaginativos, los teclados de Rafael Escalona se sabían sumar y crear hermosos ambientes como en la arrebatadora Bajo un Cielo Gris, la batería de Carlos Muñoz era discreta: no hacía nada realmente diferente, pero cumplía a la perfección. Sin embargo, lo que muchos podrán coincidir conmigo es que la voz de Eduardo Contreras fue un gran descubrimiento para el rock mexicano: un timbre que se asemeja al barítono, capaz de alcanzar registros semi agudos muy altos, además de ser un gran letrista.
A la fecha, este álbum no está disponible en Spotify ni ninguna plataforma de reproducción de música. Sólo hay dos formas de que escuches este material: una, si lo tienes en físico, y dos, en Youtube, siendo un canal no oficial.
Pocas veces un álbum me ha generado tanto enchinamiento de la piel. Sus canciones estaban alejadas de lo que estaba de moda y por eso han logrado sembrarse en la memoria de un grupo selecto de personas. Sabiendo que existía una pequeña legión de adoradores de este disco, en 2015, de la mano de Ágora junto con Gus Santana, las canciones de Tercer Acto se presentaron en el festival Vive Latino ante unas 8,000 personas.
Un proyecto que se quedó sin aire y que se mantiene en la memoria de que una mejor historia pudo haber sido posible. También en 2015, Gus Santana editó un disco llamado Por los Buenos Tiempos: Tributo al Rock Nacional, Vol. 1, donde presenta una canción llamada Pelear por Aire, un tema que se quedó guardado y que Tercer Acto tenía planeado para su segundo álbum. Esta canción la grabó junto a Eduardo Contreras.
Y bueno, la historia continuó. Tercer Acto se desintegró y sus músicos tomaron diferentes caminos, siendo siempre los más visibles Eduardo Contreras, que fue brevemente vocalista de Coda y luego entró a Ágora, una de las bandas que mejor representan el metal progresivo de México; y Gus Santana, que de 2000 a 2008 fue guitarrista de Ángeles del Infierno y participó en su álbum de 2003 Todos Somos Ángeles.
Eternidad de un Instante es un disco que tal vez se diluya en la vasta producción del rock en español. Seguramente sólo un pequeño grupo de locos lo recordaremos, pero siempre daremos las gracias por la existencia una propuesta intimista, pulcra y cautivante. Canciones hermosas para una generación que existió por sólo un instante.
Tercer Acto - Eternidad De Un Instante
Melody / 1997
Que buena recomendación. Una reseña que causa nostalgia ❤️
ResponderBorrarEste Hard Rock está de poca y si, junto con el disco de vida 20 para las 12 son los mejores en este género aquí en México, tengo los dos en mi colección
ResponderBorrarUn álbum que a mí en lo particular es increíble,sin duda de mis favoritos...🤟🏻
ResponderBorrarIntimista, pulcra y cautivante es la definición perfecta para la magia que provoca su concepto, gracias Tercer Acto... Julieta Almonte
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