Por: Maricela Palma
Una de las expresiones artísticas que sin duda tiene una conexión inevitable con otras y logra una proyección aún más intensa y genuina sin duda es la música; la música no solo se escucha, se siente, se percibe, se escribe y por supuesto se lee e inspira. Grandes bandas han tomado su nombre de obras literarias como El Rey Lagarto y compañía tomando a The Doors de uno de los ensayos de Aldous Huxley: The Doors of Perception.
Uno de los principales exponentes de la música electrónica: Richard Melville Halla a quien el mundo conoce como Moby, adopta su nombre por la obra escrita por su tío bisabuelo, Herman Melville y su laaarga novela, Moby Dick.
Belle & Sebastian hizo lo propio tomando su nombre de una colección de historias infantiles creadas por Cécile Aubry, donde relata las aventuras de Sébastien y su perro, Belle.
Moloko, toma su nombre de una bebida que los protagonistas de la novela La Naranja Mecánica de Anthony Burgess bebían para tener una tarde tranquila.
Bandas españolas como Vetusta Morla, debe su nombre a la tortuga que aparece en La historia Interminable escrita por Michael Ende. Dorian, inspirados por la obra de Oscar Wilde: El Retrato de Dorian Gray.
Duncan Dhu toma su nombre del protagonista de la novela Secuestrado escrita por Robert Louis Stevenson, que dicho sea de paso tiene un sentido musical centrado en gaitas que, Mikel Erentxun cambia por guitarras para hacer de su banda una gran protagonista dentro de la escena hispana por muchos años.
O como ACTY (Amparo Carmen Teresa Yolanda), una banda de poderoso rock alternativo con mucho noise rock, psicodelia, shoegaze y post-punk corriendo por sus venas, originaria de Tepejí del Río, Hidalgo, asentada ahora en la Ciudad de México que toman su nombre de uno de los personajes de la cuarta novela del escritor Gustavo Sainz: Compadre Lobo editada en 1977.
Compadre Lobo se centra en una especie de héroe urbano en donde el protagonista que lleva a cuestas este apodo vislumbra sus primeros años de vida, abunda en su juventud y en la relación que siempre tuvo en su vida Amparo Carmen Teresa Yolanda, una niña no querida ni por las tías, ni por la abuela de lobo (la abuela de las doscientas enaguas), pero tampoco querida por la madrastra ni las hermanas de la misma Amparo Carmen Teresa Yolanda.
La primera aparición de Amparo Carmen Teresa Yolanda en la vida de Lobo fue siendo muy niños, su imagen siempre fue ojerosa y alarmada, la imaginaba frágil y necesitada de cariño, cariño que él estaba dispuesto a dar. Ya siendo adolescentes el rencor de todos a su al rededor se fue acentuando, mientras que en Comadre Lobo su presencia se fue volviendo necesaria... La novela fluye entre amigos ruidosos: El Ratón Vaquero, El Mapache, El Ganzo, Sarro y las borracheras que se daban en El Chivo Encantado como primer parada, dando pie a rondines donde por El Club France, El Salón César, El Java y La peña Deschavetada.
Las noches por un irreconocible Distrito Federal fue el escenario en donde todos los personajes se fueron desenvolviendo y probando la vida, librando batallas en donde el alcohol y sus borracheras, el sexo y las orgias, largas caminatas y comandancias en donde las canciones de Agustín Lara, Juan Gabriel, La Sonora Matancera el mambo y las cumbias fueron forjando una personalidad que de pronto buscaba respuestas en los libros, en el arte y las reliquias que Compadre Lobo fiel a su costumbre desvirtuó, falsifico, rechazo y destruyo a su antojo y conveniencia.
Por su parte, la vida de Amparo Carmen Teresa Yolanda fluía entre rezos, bailes, oscuridad y pasiones insospechadas que enfrentaban a Lobo y a su mejor amigo por ella, un personaje que lo daba todo y lo arrebataba todo ¿En dónde está la clave del rechazo que incluso las ficheras y mujerzuelas sentían por ella? Yo ya lo sé, pero usted no, querido lector, así es que averígüelo y disfrute de este paseo nocturno, divertido, sangriento y musical que el libro de Gustavo Sainz nos ofrece por el lejano e inexistente Distrito Federal.
Gustavo Sainz - Compadre Lobo
Grijalbo / 1977
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