Por: Iván Cigarroa
-Con más de 100 discos grabados, la mayoría de ellos soundtracks de películas como The NIghtmare Before Christmas, Good Will Hunting, Spiderman o Alice In Wonderland, es imposible que un músico tan prolífico como Danny Elfman no grabara discos en solitario -mucho menos que no lo reseñáramos en este, su blog de confianza-, pero lo que resalta de forma maravillosa es que su visión para crear un álbum de remixes basado en su disco solista Big Mess, nombrando de forma precisa para esta incursión, Bigger. Messier.
Pero dado el genio del músico que también ha lanzado discos bajo el pseudónimo de Oingo Bongo, para esta producción decidió dar un paso más, o mejor dicho, hacer las cosas como normalmente no se hacen para dar una mayor sorpresa: mientras que en Big Mess sorprendió a propios y extraños por sus texturas raras e instrumentales, en Big. Messier. presenta remixes de renombrados músicos como Squarepusher, HEALTH, Boy Harsher o Ghostmane; pero también colaboraciones vocales con artistas de la talla de Iggy Pop, Trent Reznor, FEVER 333 o Blixa Bargeld; que en este punto da una profundidad y nueva perspectiva a las canciones.
En esta ocasión los remixes, aunque perpetuados por distintos proyectos, pasaron por la aceptación de Elfman para formar parte de este álbum. Eso es normal, claro, pero en cada uno me da la impresión de estar recibiendo un mensaje distinto. Lo anterior, por los distintos sonidos que van desde el punk rock, drum and bass, new wave, cold wave o trip hop. Y no parece querer detener su longeva racha creativa con la que ha trabajado desde los años 80; pero ahora no estamos ante un maestro de ceremonias que dirige a una orquesta, no, estamos ante un músico que experimenta con distintos sonidos -ya sea que tenga experiencia en ellos o no, o que los haya empleado o no-, para crear distintas atmósferas en un álbum que, si bien trata de remixes, pareciera ofrecer una nueva cara a las canciones previamente grabadas.
En cuando a las voces, es maravilloso escuchar las reversiones entre alguien como Iggy Pop, que aunque solo lo escuchas sabes que no está usando playera alguna; o que Trent Reznor una talento con la voz de Jack Skellington (o sea Danny Elfman), simplemente es genial. Es de esas colaboraciones de ensueño que nadie esperaba, pero que al conocerlas sabes que eran necesarias, que tenían qué suceder tarde o temprano.
En este punto, los remixes y reversiones llegan a converger en un mismo punto, por ejemplo Kick Me, viene incluida con un remix de Zach Hill, pero también con dos reversiones: una con Iggy Pop y otra con FEVER 333; lo mismo pasa con Happy, que incluye cinco remixes a manos de Boy Harsher, A. Fruit, 33EMYBW, y dos de Little Snake; por su parte, Native Intelligence viene en nueva versión con Trent Reznor y un remix a esa misma pieza con Ghostmane. Uno más: True viene en reversión con Reznor y en versión remezclada a cargo de Stu Brooks.
Se trata de un disco ambicioso con duración de 100 minutos. Una joya oscura que transmite las sensaciones más vigentes de nuestro tiempo. Y cada vez son más grandes y desordenados. Escuchar a Danny Elfman en una faceta distina es muy refrescante, habrá qué revisitar lo que ha hecho en cantidad de películas o con Oingo Bongo para analizar a fondo su obra. Mientras tanto este es un disco que no debes dejar pasar y al hacerlo, manten los oídos abiertos a nuevos sonidos.
Danny Elfman - Bigger. Messier.
-Anti / 2022
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