Por: Guillermo Urdapilleta
El álbum comienza con Tan Lejos Tan Cerca, que ofrece un sonido rico, relax, una mezcla entre el ochentero yacht rock y el tan querido psych-pop de este milenio, tiene letras fáciles de recordar un un solo de teclado muy bonito. La variedad de ritmos que les comenté en la introducción se refleja de inmediato, pues cuando comienza Cae la noche escuchamos vocoder al estilo de Post Malone o The Weekend, y después la música ofrece una rica mezcla de pop con trap, en la que intervienen tanto voz femenina como masculina.
De repente tenemos un dream pop bonito con De un solo aliento, o después un pop con un sonido bien sudamericano con Dominga, donde se percibe un brillo tanto en las letras como en la música, producido por la voz, pero también por los sintes y al final por el ukulele.
Con Nadar de noche te puedes sumergir en un sueño, así que escúchala en un lugar cómodo, con buenos audífonos y con tus ojos cerrados, porque vas a flotar a través de las texturas hechas por los teclados y por esas voces corales que aparecen de repente. Un aplauso por introducir estos temas instrumentales en este álbum que abraza el cambio constante. Cuando el anterior tema desvanece, da paso a La arena bajo mis pies, que podría decir es como la segunda parte del track anterior, pero aquí ya con voces y con un sonido tranquilo, ameno, pop con un toque synth que no me suena tan alejado de Javiera Mena, por dar un ejemplo.
Ella es un track corto donde la voz es el principal elemento, durante dos minutos se mantiene tranquilo, pero en los últimos segundos la canción ofrece una breve y sorpresiva explosión, con un ritmo más agresivo que al final, también se desvanece para abrirle la puerta al nuevo tema. Y es así como llegamos a Todo es ceremonia en el jardín salvaje, un tema representativo pues lleva el mismo título del álbum, y donde podemos disfrutar de un breve pasaje instrumental en el que piano, teclados y cuerdas dialogan de alguna forma.
Lo siento y El mar infinito cierran la primera parte del álbum (CD1, lado 1, etc.), y aquí igual aprovecho para mencionar que dentro de esta producción hay artistas invitados que colaboran principalmente con su voz, como (Me Llamo) Sebastián, Fernanda Moroni o Loki da Trixta.
La segunda parte es también un subeybaja de sonidos y géneros musicales, lo cual refrenda esa esencia creativa, libre y sin miedos que ofrece Tunacola. Adentro brilla el sol presenta un sonido interesante en donde se mezcla el pop con el hip-hop, utilizando incluso sonidos orquestales, lo cual la hace más ambiciosa. Little Tiger Mask nos trae el idioma inglés por primera vez en el álbum, y al mismo tiempo confirma esa interesante mezcla de la que les hablé en el track anterior.
Con Tantas cosas buenas te van a dar ganas de bailar, pues su sonido es totalmente inspirado en los años 80, de hecho la base emula totalmente a la música disco. Lo interesante aquí son los cambios que la rola tiene, pues no es lineal y en cada minuto se introducen nuevos sonidos. Santiago mantiene ese ritmo dinámico para mover el cuerpo, con una base de sintetizador a la Stevie Wonder, y un sonido electrónico pop y ameno en general, que de repente saca algunos solitos de teclado bastante bacanes. En la rama es la pieza instrumental de esta parte del álbum que necesitábamos, su sonido es igual de rico y amistoso como los anteriores, con la adición de una flauta que le da un sonido lindo y pastoral a la canción.
Las sorpresas continúan y el penúltimo tema es el ambicioso Las estrellas al fondo, un viaje de 12 minutos que tiene un ritmo bien agradable, una especie de synthpop que de repente se torna más disco y que, como bien lo imaginas, te invita a mover el cuerpo y bailar. Es importante mencionar que de repente a lo largo del disco podemos apreciar algunos mini tributos a artistas que seguro han dejado huella en Tunacola, como aquél sinte original de Abba que décadas después Madonna hizo famoso con su Hung Up, o como cuando en tracks anteriores la letra hizo referencia a Spinetta / Invisible y su famosa El Anillo del Capitán Beto. Y bueno, cuando menos lo esperas ya terminaste los 12 minutos de este track, cuya última parte es completamente distinta, pues tiene un sonido tranquilísimo, lleno de paz.
Finalmente, el álbum nos da un epitafio de dos minutitos con Que vuelvan las canciones de amor, que dicho sea de paso, suena completamente distinto a los 16 tracks anteriores.
Por supuesto, esta amalgama de sonidos puede resultar ambiciosa e incluso ser un arma de doble filo, porque existe la posibilidad de que algunos temas te encanten, y otros no sean de tu agrado, pero al final te quedas con esa libertad creativa inspirada por la vida misma, que Tunacola proyecta en cada tema.
Tunacola – Todo Es Ceremonia En El Jardín Salvaje
2023 / Apapachame
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