-No sé a quién se le ocurrió eso del big four acerca de las bandas de thrash metal estadounidense y además poner en esa categoría a Metallica, Slayer, Anthrax y Megadeth. Sin duda fue un gran acierto para generar conversaciones entre los adictos al género y posteriormente que algunas personas comentaran que tal o cual banda merecería ser el big 5 o el big 6.
Muchos dicen que el big 5 sería Testament y el big 6 se lo disputarían Exodus y Overkill, la banda neoyorkina de thrash metal que está cumpliendo 35 años de existencia sacando constantemente discos que mantienen la misma calidad musical. Y ese es su gran acierto, pero también su más grande error. Con este nuevo álbum llamado Scorched, Overkill está llamado a continuar con su legado: poderosas canciones de thrash metal, excelentes duelos de guitarras gemelas, magníficos solos, poder y cadencia en su base rítmica y una voz aguda y rasposa que parece no envejecer. Y hay que decirlo, sus canciones siguen siendo buenas, hay buenas melodías, buenos estribillos y una excelente ejecución, pero lo que sucede es que este álbum Scorched parece atrapado en el pasado: rolas que son editadas en 2023, pero que perfectamente pudieron haber sido sacadas en 1985.
Overkill no parece tener la más mínima intención en cambiar su estilo, ni siquiera en permitirse algún nuevo tipo de influencia. Ellos tocan thrash metal de la vieja escuela y a quien le guste bien y a quien no, pues ni modo. Scorched es su disco número 20. Si pensamos que cada álbum tiene en promedio 10 canciones, hasta ahora Overkill ha publicado 200 canciones, todas ellas con un estilo similar y con un amor incomparable hacia este estilo, que les ha permitido crear algunos clásicos como Elimination, Coma, Last Man Standing, I Hate y Wrecking Crew.
Es sorprendente ver cómo la banda está en perfecta forma: la voz de Bobby Blitz se mantiene intacta, al menos así suena en la grabación, con ese tono agudo rasposo a la UDO esquina con Brian Johnson. Las guitarras de Dave Linsk y Derek Tailer suenan rudas e imaginativas, el bajo de D.D. Verni sigue muy presente en momentos donde lo dejan brillar en solitario y la batería Jason Bittner es perfecta, siempre en tiempo. La pregunta que siempre tendrán en sus mentes es por qué a Metallica, Slayer, Megadeth y Anthrax les fue tan bien en popularidad y ellos se quedaron como una respetable banda de culto. Ellos tienen una respetable base de seguidores, pero si revisamos sus números en Spotify, éstos no crecen exponencialmente. Mi sentir es que a pesar de la calidad que Overkill tiene y su capacidad de hacer buenas canciones, es que su propuesta musical siempre ha sido la de un buen thrash metal genérico, es decir, un sonido que algunas otras bandas tienen como Exodus, Municipal Waste, Warbringer, Toxic Holocaust y más.
A pesar de eso, si se le da una oportunidad a este álbum, encontraremos momentos muy buenos, como el cierre de violines de Won’t Be Coming Back, el inicio lento de Fever, donde Bobby Blitz se atreve a cantar en un tono más grave. O qué decir de Twist of the Wick, un tema clásico de thrash metal, que a pesar de ser una canción de manual, les quedó impresionante.
Y así ha sido la carrera de Overkill, una banda sumamente trabajadora, que tal vez debería tener mejor suerte. Aunque tampoco se han de quejar de que recorren el mundo entero en cada álbum.
Disfrutable, tremendamente disfrutable este Scorched y ustedes poniéndole atención al nuevo disco de Metallica. Por cierto, ¿a quién se le ocurrió sacar este disco el mismo día que el de Metallica? Despidan a esos tontos.
Overkill - Scorched
Nuclear Blast / 2023
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