Por: Jairo Guerrero
-Aún recuerdo mi paseo por una tienda local de discos que había a principios de los 80´s en Bogotá,Colombia. Se trataba de Discos Bambuco, y aunque había varias sucursales, la que me quedaba cerca estaba en el medio de un supermercado Cafán que estaba ubicado en la Calle 106 con Cra.7ma. Me fascinaba quedarme horas viendo las portadas de los discos, sin saber mucho de la música que contenían, allí, por la imagen de sus covers, me enamoré de álbumes como Destroyer de Kiss, Galaxy de Rockets, The Wall de Pink Floyd, Rise de Earth, Wind & Fire, etc…
También me llamaban la atención los nombres de algunos grupos; sugestivos muchos de ellos, y uno en especial que veía de manera recurrente en mis visitas a Bambuco era Barrabás. El solo nombre, en mi inexperta pre-adolescencia musical me hacía pensar que dentro de ese empaque de cartón con la imagen de una piel de serpiente y el nombre Barrabás escrito en letras diabólicas como diría algún puritano de la época, se contenían aquelarres sonoros, lejos de imaginar que La Piel De Barrabas contenía 8 piezas maestras que sonaban a Disco, Space Rock y Funkie con influencias percusivas Santanescas (Si se me permite nombrar así la influencia de Santana).
1981 es el año en el que veo este disco en la estantería y evidentemente es también la fecha que ve nacer este trabajo; el 7mo de una banda española que siempre asumí como norteamericana, y que siempre sonó como un grupo setentero de funk neoyorkino en estado high (como dijo mi esposa).
Piel de Barrabás se tituló este disco, y es una suerte de antes y después de la banda, pues marca la nueva alineación del grupo buscando alejarse lentamente de los ritmos disco. De hecho abandonan el hammond y el piano eléctrico y adoptan los modernos sintetizadores, para dar paso a cortes un poquito más funkeros buscando su lugar imaginario en Woodstock. Pese a los cambios de su alineación, y por más que se esfuerzan, no son capaces de perder ese toque mágico de la pista de baile bajo la bola de espejos. Este disco, aunque intenta abrirse paso al futuro con sonidos que bien podrían ambientar el verano del amor en el San Francisco del 67, tiene una musicalidad arraigada en el Sonido Disco al igual que estaban haciendo otras formaciones de la época como Santana, Mandrill u Osibisa.
On the Road Again, el corte 1 de este álbum, inicia como 3 líneas de cocaina en una fiesta que parece haber terminado 4 fiestas atrás y que necesita seguir siendo fiesta. Es un levantón inesperado para escuchar a buen volumen.
Dentro de este viaje sónico, Barrabás, también nos muestra como parte de su piel, los temas Hard Line for a Dreamer, Wild Cat y Laura que envuelven bloques percusivos al mejor estilo Salsoul, y que te invitará a menear el Afro inexistente de tu cabeza.
Pero si lo tuyo es el revival, y sientes la necesidad de meterte en una vieja van tapizada de terciopelo purpura hasta el techo y un buen misil en el plackard (por no decir un join), entonces -Please Mr. Reagan, Please Mr. Breznev- , Jerónimo o Be the Way to Be son para ti.
Barrabas combina la riqueza instrumental de las formaciones sinfónicas con los ritmos y percusiones latinas, así como con el funk.
Un nacido en España, pero parido por la escena negra norteamericana. Fernando Arbex, su líder, tuvo la epifanía de alejarse de ese arraigo local que siempre ha tenido el sonido español, y se camufló de manera perfecta en la movida global de toda una contracultura que al día de hoy se mantiene gracias a los viejos héroes que cuidaron su vida y que aún siguen entre nosotros.
Barrabás - Piel De Barrabás
Barclay Records / 1981
Sin duda, esto me encanta!
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