Por: Iván Cigarroa
-Es increíble pensar que este sea el último disco de Slipknot. O sea, ha sido una carrera exitosa detrás de esas tenebrosas máscaras y letras escabrosas, pero ¿su último disco? Se que muchos dicen lo mismo, Kiss, Mötley Crüe, Scorpions... pero de ellos sí me duele. Pertenezco a la generación que los vio nacer, crecimos juntos... y separarse ahora es doloroso, tanto como cuando el miembro de alguna banda muere. Naahhh, afortunadamente no es el caso y siguen y seguirán por mucho tiempo aunque tarden en lanzar un disco.
The End, So Far no implica un rompimiento, si no un cambio de ciclo, de acuerdo con el vocalista Corey Taylor. Se trata de un álbum potente, sí, pero con cierto aire nostálgico. Me recuerda al Vol. 3 [The Subliminal Verses], por su cadencia y cuerpo, suena más complejo en estructuras, aunque a primera escucha suene menos pesado. Al final te darás cuenta que hay mucho más de lo que parece.
Quizá el valor agregado en los discos de Slipknot es que nunca sabremos qué esperar. Los sencillos suelen ser pesados, porque esa es la premisa básica de la banda, pero a veces también incluyen temas oscuros, baladas y una que otra rareza que puede ir del black metal al indie rock. Lo cierto es que siempre regresan al nu metal -lo que sea que hoy día eso signifique-, y sin perder vigencia. Los bombos, los bajos atronadores, los riffs intensos, laa voces guturales. Todo eso sigue hoy día, Slipknot no le ha bajado a la intensidad.
Mucho de lo que esté álbum incluye es eso, intensidad pura, pero no necesariamente en riffs o gritos. Hay muchas formas de expresar la rabia y desilusión por la vida, ya lo entendieron. E insisto, no es un disco tranquilo ni nada parecido, pero bajo ninguna circunstancia se parece a sus dos primeros discos. Como sea, la produccion es robusta y poderosa, eso nadie se los quita.
Piezas como The Chapeltown Rag, Hive Mind o Medicine For The Dead suenan brutales, hay mucho qué escuchar y apreciar en tracks como esos, desde las paredes de sonido hasta los riffs llenos de thrash total; pero también hay otras de mucho peso como H377, Warranty, De Sade o el sencillo The Dying Song (Time To Sing) que tienden más a la melodía, a figurar en los charts y captar nuevos públicos; finalmente están las baladas que retratan otra faceta de la banda, que no necesariamente sensible, pero sí obedece a la necesidad de expresar ciertas ideas acorde a la edad como Yen, Aderall y Finale.
A estas alturas que Slipknot edite un disco como este me indica que están en una etapa afortunada: pueden darse el lujo de seguir creando canciones distintas a las conocidas, pero también mantener el nivel de siempre.y de todo eso.frear un balance, wow. Porque seguir haciendo lo mismo en cada disco, solo AC/DC y les queda genial, nadie más podría porque aburren, -saludos Caifanes y Scorpions-. El futuro pinta genial para esta banda, no se crean eso se que se van a separar.
Slipknot - The End, So Far
Roadrunner Records / 2022
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