Por: Iván Cigarroa
-Me da gusto saber que Roberto Carlos Lange, la mente creativa de Helado Negro, sigue activo. Estoy maravillado de Phasor, su octavo disco, donde no sólo sigue mostrando tintes de genialidad al no estancarse en un solo género. Y qué bueno.
La realidad es que el progresivo tiene la culpa de hacer creer a todos sus adeptos que su música es la mejor y no hay algo que lo supere. Y no se dan cuenta que hay maravillas como este artista, que no necesita pasearse por este sonido para demostrar su valía. Phasor es uno de los discos más completos que Helado Negro.
¿Por qué? Simple: su indie pop de tintes electrónicos ahora se torna más atmosférico y psicodélico. Con el camino recorrido por el artista, es claro que está más adentrado en qué y cómo quiere hacer las cosas, pero también da gusto ver que no se limita a lo que ha hecho en anteriores producciones y avanza hacia lo desconocido.
Phasor me recuerda a Björk o Gorillaz por esa idea de no limitarse. Helado Negro la tiene muy clara: no se trata de grabar por grabar. Todo tiene un sentido, todo está conectado. La psicodelia en canciones como el single LFO son tan solo una pizca de todo lo que hizo aquí. Obviamente no se fue por los grupos psicodelicos de los 60 y 70, pero con la percepción de hacia dónde llevar las cosas, nos entrega un álbum consistente en música y discurso.
Piezas de delicada manufactura como LFO (Lupe Finds Oliveros), Echo Tricks Me, I Just Want To Wake Up With You, Es Una Fantasía o Flores, que dejan muy en claro quién es hoy por hoy Helado Negro, su valía en la música y su peso sin ser un artista mainstream.
El estadounidense confirma así que no está de paso en la música. Sin duda tiene un lugar asegurado en un mundo que tiene toda su atención en otros sonidos. Phasor corre como el agua, pero siempre está la posibilidad de volverlo a escuchar y es justo ahí donde el álbum cobra importancia. Ya le darás tu propio valor.
Helado Negro - Phasor
Private Energy / 2024
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