Por: Saúl Ordoñez
-Con tan solo tres álbumes de estudio, Damien Rice (Dublín, 1973) se ha posicionado como un creador de culto fiel a una visión o una necesidad artística e individual, más allá de los requerimientos del mercado. Muestra de ello es que My Favourite Faded Fantasy (2014) apareció tras un retiro de ocho años, está compuesto únicamente por ocho tracks cuya duración va de los 4:26 (The Box) a los 9:31 (It Takes a Lot to Know a Man), que nos golpean con oleadas de nostalgia. Nada que ver con los álbumes publicados exprés, uno tras otro, con una docena de canciones que no superan los 2 o 3 minutos, diseñadas expresamente para perrear. Que no están mal, pero no estamos en ese mood.
Y es que, muy precisamente, hay un mood Damien Rice, como hay un mood Leonard Cohen, con quien el irlandés guarda muchas similitudes y a quien ha rendido homenaje. Ambos, y algunos otros, nos llevan a zonas de nosotros mismos que no quisiéramos ver, a los claroscuros de la condición humana, a través de líricas poderosas, realmente poéticas y la música que, en el caso de Rice, mezcla los sonidos del folk con las distorsiones del rock y el acompañamiento de cuerdas.
Damien Rice saltó a la fama internacional en 2003 con su álbum O, en buena medida porque The Blower’s Daughter fue usado como tema principal de la película Closer (Mike Nichols, Estados Unidos, 2004). Innegablemente, hay algo cinematográfico o dramático o narrativo en sus canciones, porque suelen contarnos una historia, con una gran carga autobiográfica.
En ese primer disco, destaca la colaboración de Lisa Hannigan, su compañera artística y sentimental. Luego, en 9 (2006) nos enteramos de su ruptura, desde el punto de vista de Damien. Para conocer la versión de ella, debemos escuchar sus canciones. Es imposible separar la obra del creador, al creador del individuo. Es muy difícil escuchar My Favourite Faded Fantasy sin pensar en Lisa. Aunque, en el arte, profundizando en lo individual se accede a lo universal.
Entonces, una forma de entrar en este álbum es tratar de desentrañar su historia: la de un sujeto que vive un duelo por ruptura de pareja.
El primer track, que le da nombre al conjunto, podría entenderse como el enfrentamiento de la nueva situación, de todo lo que pudo haber sido y no fue y ya no será: “Podrías tener mi rostro favorito / mi nombre favorito / Conozco a alguien que podría actuar el papel / pero no sería lo mismo”. (Las versiones al castellano son mías.) El sueño ha terminado, la fantasía se borra, despertamos a la realidad y llegamos al clímax al final de la canción: “Nunca he amado a nadie como tú / Amarte / Amarte / Amarte…” Pero, en inglés, el gerundio también puede funcionar como infinitivo, así que bien podría ser un obsesivo “Amándote / Amándote / Amándote…” que se desboca y golpea y duele.
Mi canción favorita es la segunda: It Takes a Lot to Know a Man. Inicia de forma bastante optimista, el doliente ha tenido una epifanía: “Cuesta mucho conocer a un hombre / Cuesta mucho comprender / Al guerrero, al sabio, al niñito encabronado”. Es la sabiduría que se obtiene del dolor. Pero, ¿qué se hace con ella? Al acercarnos al minuto 4, un acorde menor en piano, cuerdas y voces superpuestas nos devuelven a los pensamientos obsesivos. Luego, el sonido de agua que cae y el piano, al que se van sumando cuerdas y una batería, conducen a la canción a un desenlace anticlimático que es pura tristeza. Uso el adjetivo “anticlimático” porque ya no hay palabras, pues no hay palabras que alcancen a expresar el dolor, y, por tanto, queda un resto sin decir. Lo cual me devuelve a Closer y me recuerda a Manchester by the Sea (Kenneth Lonergan, Estados Unidos, 2016) donde los personajes nunca estallan del todo y deambulan por ahí con emociones contenidas, con el alma rota.
A pesar de todo, nuestro sujeto doliente no se victimiza y asume lo bueno y lo malo. El Peor Bastardo es, paradójicamente, bastante optimista: “Te ayudé a abrir las alas, / las piernas y muchas otras cosas, ¿no? / ¿Soy el peor bastardo que conoces, / el que te dejó ir / o al que heriste tanto que no puedes soportarlo?” Complejidades del amor y de la vida.
Nuestro protagonista está seguro de su amor (Donde quiera que estés, sabe que te adoro) y disponible y dispuesto, pero renuncia a cambiar a su amada. “No hay peligro / donde el amor tiene ojos – no es ciego”. Y puede decirle “Entonces déjame amarte / Déjame entrar”.
Hemos llegado a The Box, cuarto track del álbum, que vuelve a enfrentarnos con la realidad: “He tratado pero no quepo en esta caja que llamas regalo / cuando podría ser salvaje y libre pero Dios lo prohíba entonces podrías envidiarme / Podría ser salvaje y libre / Bien, Dios lo prohíba, entonces tu podrías…” De vuelta a la violencia, a la tristeza. A la imposibilidad.
En Trusty and True, nuestro protagonista, después de esta asunción, vislumbra un nuevo comienzo, acompañado por amigos: "Ven, ven con penas y canciones / Ven seas quien seas, solo ven…”
El álbum termina con la afirmación de que es un camino largo cuando uno no se detiene y dejar ir. “El amor es difícil cuando bastante no es suficiente”.
¿Qué valor tienen artistas como Damien Rice y obras como My Favourite Faded Fantasy? Pues, muy precisamente, dolernos. Porque solo cuando asumimos y narramos nuestras historias con verdad y coraje y aun con belleza podemos dejarlas atrás. Solo cuando miramos nuestra imagen en el espejo y no nos gusta podemos cambiar. Sí, hemos sido los peores bastardos, estamos rotos, pero también conservamos la capacidad de amar. Y seguimos. Resiliencia.
Damien Rice – My Favourite Faded Fantasy
Warner Music / 2014
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