Por: Jakmer
Devil Master, banda originaria de Filadelfia, Pensilvania, se dieron a conocer en la escena local por sus primeros demos, pero su álbum debut Satan Spits on Children of Light, les abrió espacio, en la nueva escena creciente de este nuevo black.
Encontramos una mezcla de black metal y punk, con las debidas alteraciones del punk tradicional, una especie de variación guiada al proto-punk, con tintes góticos a lo Christian Death. Tampoco hacen uso del black metal genérico, tintes cercanos a Venom e influencia más contemporánea similar a Midnight; una mezcla muy interesante.
Devil Master tubo unas expectativas altas, ya que superar al anterior, no era una tarea sencilla, sin embargo: ¡rayos! de inicio sorprenden, regresan a ese estilo de finales de los 80s, con la vivacidad de los 90s y la frescura contemporánea que le imprimen estos chicos y mientras vamos avanzando en el álbum, nos encontramos con una versión mejor armada, sin inspiración del álbum anterior.
Sabemos que la evolución del sonido en las bandas es variable, evoluciona de un material a otro o corre el riesgo de quedarse atascado en la planicie de "lo mismo de siempre". Se podrían decir un sin fin de cosas, del por qué el sonido puede ser diferente, para bien o para mal. Cómo melómano, tras tener la fortuna de disfrutarlos en vivo, la ejecución de su música de un disco a otro, es por lo que no se puede dejar pasar de largo, que, si hay un gran cambio, sin dejar su esencia.
Por ello, recomiendo que inicialmente le den una escuchada a, Enamoured In The Throes Of Death, un intro lúgubre y enseguida tenemos el arranque del nuevo material, que da cuenta de la evolución del sonido de la banda de cavernoso a una banda más de estudio.
Las guitarras están ahora más claras en la mezcla y con el tipo de timbre que manejan las canciones, es fácil distinguirlas. Acid Black Mass es un buen ejemplo, con un formato un poco más largo al que nos presentaron inicialmente.
Siguiendo con la reproducción, encontramos una batería mucho más alta y distinguible, el tono es más rítmico y no es de sorprender, tomando en cuenta la inclusión del nuevo baterista Chris Ulsh (Power Trip) agrega un sonido rápido y técnico, podemos apreciar en Never Ending Night, nos proporciona un cambio total entre el sonido y la ejecución.
El nuevo álbum de Devil Master, nos presenta su evolución, sin perder su esencia, tomando una faceta más de estudio y rebajar un poco la intensidad (tal vez) para conseguir una nueva oleada de fans. El mejor ejemplo está en, Shrines in Cinder y Funerary Gyre of Dreams & Madness. Usando la misma producción, la banda se arriesga a crear saturaciones sónicas en todos los instrumentos, principalmente en las guitarras, la batería funciona como un apoyo más interesante y las vocales de igual manera, se integran orgánicamente y mantienen una esencia gótica, sombría y cavernosa.
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