Por: Iván Cigarroa
-En un principio dio la impresión de que The Offspring tendería hacia el pop con el sonido tan digerible. En concepto sí, pero en esencia no. El punk seguía ahí, inerte, aunque con nuevos sonidos incorporados. Americana sorprendió a todos porque su disco anterior, Ixnay On The Hombre, mantenía la crudeza y potencia que los ha caracterizado.
Pero en este nuevo álbum el sonido digerible y en apariencia no tan pesado atrajo nuevo publico, que los conoció por sus videos en MTV y escuchaba en radio, y que -paradójicamente- se aceracaba a otras bandas de nu metal como Korn, Limp Bizkit o Sevendust y alejándose de Bad Religion, Comeback Kid o Suicidal Tendencies.
Conceptualmente, Americana es un disco menos formal, que no se tomaba en serio las cosas. Sus letras reflejaban un estado de confort pleno, con la seguridad de que podrían cantar cualquier tema sin temor al rechazo. Y lo lograron. Por lo menos en ese momento esa actitud fue su mayor highlight.
El momento fue el idóneo, les vino bien dejar las letras un tanto oscuras para centrarse en sarcasmos, fiestas y descontrol. Captaron un público cautivo que gustaba de todo eso, que buscaba divertirse con la música, pasarla bien. Esa misma generación que un año después iría a Woodstock '99 a embriagarse sin importarle la pésima organización. Ese festival me recuerda a otro que se precia de ser el más grande de México y Latam y le cancelan muchas bandas por no recibir pago previo.
Eso sí, de este disco hay verdaderas joyas como Pretty Fly (For A White Guy), Why Don't You Get A Job?, She's Got Issues o The Kids Aren't Alright, que además fueron sencillos; pero hay otras como Walla Walla, Staring At The Sun, Pay The Man, The End Of The Line o Feelings que dan un excelente balance al álbum.
Todavía hubo más discos como este en lo sucesivo. The Offspring encontró una nueva línea comunicativa en estas letras y esa transición comenzó aquí. A partir de este disco la banda se volvió un acto inevitable por ver en vivo y aunque han tenido altibajos, la realidad es que el cuarteto californiano ha sabido replantear su camino, prácticamente desde Americana. Discazo.
The Offspring - Americana
Round Hill Records / 1998
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