Por: Iván Cigarroa
-Hace muchos años leí en una entrevista a Rubén Albarrán, quien en ese entonces se hacía llamar Élfego Buendía, que en cada disco qué graban suele haber un miembro que lleva las riendas por encima de los demás, razón por la cual de pronto tienden a un sonido o a otro. En Cuatro Caminos es evidente que el responsable fue Emmanuel Del Real, quien tiende más hacia lo melódico y colorido.
Y es que tras un álbum oscuro como Revés/Yo Soy y un EP tributo a Los Tres, La mejor forma de avanzar para el cuarteto de Ciudad Satélite fue construir un nuevo sonido sobre el que ya tenían, uno que no se pareciera a ningún disco anterior. El resultado se puede definir como las primeras cuatro palabras del single Puntos Cardinales: amor y dulzura, fuerza y coraje.
En otra entrevista pero en 1999 sobre el lanzamiento de Reves/Yo Soy, el mismo Rubén indicó que para llegar a ese disco Café Tacvba tuvo qué morir. Siguiendo esa lógica, Cuatro Caminos es la resurrección de la banda y la vida en pleno apogeo. En este álbum los cuatro parecían estar finalmente haciendo el disco que querían hacer desde un principio, se les percibe más cómodos y seguros que antes.
Y no es que sus cuatro discos anteriores tuvieran un problema. No veo fallas en la lógica de esos discos, aunque seguramente llegar a este momento, es decir, conocer, entender y superar el punto de inflexión, fue un proceso más personal y/o artístico con el que lograron crecer. Nada como morir y renacer de las cenizas como algo mejor.
Cuatro Caminos es el primer álbum en el que formalmente se da entrada a un baterista, Luis Ledezma, dejando de lado la caja de ritmos y dando mayor profundidad a sus composiciones. También es el primer disco donde Gustavo Santaolalla compartió créditos con Andrew Weiss y Dave Fridmann en la producción. Estos elementos coadyuvaron a potenciar el sonido que a Café Tacvba le interesaba llegar. Ya no se trataba de mostrar la mexicaneidad -esa queda clara en sus discos anteriores-, sino en apreciar la vida en todo su esplendor, con todo y sus claroscuros.
Este disco también es el punto álgido de su carrera, donde sonaban a rock, sí, pero también a pop. Quizá hay excepciones como Eo, que entre los ritmos minimales y la voz con ecos de Rubén, daban forma a un tributo al movimiento sonidero mexicano. La batería daba oportunidad de incorporar otros elementos, variarlos, jugar con ellos, y así es como Qué Pasará, Hola Adiós, Hoy Es, Encantamiento Inútil y Soy O Estoy sirvieron para experimentar con otros sonidos.
Los sencillos que salieron de Cuatro Caminos redefinieron el camino a seguir en los años siguientes: Puntos Cardinales y 0 Y 1 mostraron su capacidad para crear canciones pop, Mediodía, sin ser un single formal, se convirtió en una de las canciones más coreadas de la banda, y Eres es hasta estos días la más grande balada de la banda, nada qué ver con otras como Esa Noche o Cómo Te Extraño Mi Amor, que tienen otro contexto e influencia. Este single fue el desborde total en la nueva etapa de la banda y, quizá, influyó en el sonido nostálgico del siguiente disco, Sino.
Han pasado 20 años y se sigue escuchando fresco como en el momento en que salió. La catarsis lograda en Cuatro Caminos eliminó una posibilidad que alguna vez, a pregunta expresa mía, comentó (de nueva cuenta) Rubén Albarrán:
-¿Han pensado en separarse alguna vez?
-Claro, todo el tiempo, es normal que lo pensemos y debería suceder en algún momento. Pero cuando nos juntamos para crear música esa sensación se va.
Si Café Tacvba sigue, más allá de razones monetarias, es porque no se han prestado a repetirse a sí mismos -saludos Maná y Caifanes-, a veces tropiezan, a veces superan expectativas, pero Cuatro Caminos es, de menos, su propio momento coyuntural. Este disco les cambió todo. ¿Qué tantontr ha cambiado a ti?
Café Tacvba - Cuatro Caminos
Universal Music / 2003
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