-Este año 2023, viene cargado de nuevas propuestas musicales y resurgimientos de bandas que creíamos muertas, o casi en el olvido, las bandas experimentan constantes cambios de alineación y eso hace que el sonido cambie drásticamente, cada músico pone su sello con un cambio por ende.
Una de esas bandas que tuvo cambios de alineación, son los australianos de The Church, de los cuales ya reseñamos el grandioso Starfish, (1988), nos sorprenden con un nuevo disco The Hypnogogue (2023), tras 6 años de ausencia, con su último trabajo Man Woman Death Infinity, (2017), y su primer trabajo conceptual, tras 25 discos en su carrera, logran cuajar un álbum con un hilo conductor muy profundo.
The Hypnogogue, es el disco vigésimo sexto de la banda, el cual nos cuenta del estado hipnagógico, a lo que Steve Kilbey, bajista y vocalista y único miembro de la vieja alineación, nos dice, no existe un Hipnagogo, [sic], un lugar donde puedas vivir ese estado, el concepto está situado en un mundo distópico ubicado en el año 2054, donde un científico coreano y aficionado con el ocultismo, construye una máquina que extrae música directamente de los sueños.
Con este vericueto de historia, inicia el concepto distópico con Ascendence, que nos mete en este diálogo futurista inalcanzable, con ritmo hipnótico muy neo-psicodelia, voces susurradas, para después explotar en un ritmo espacial que lo hace diferente de otros trabajos.
C´est la vie, nos recuerda al The Church, más ochentero, post-punk por momentos, con liras acústicas y coros pegajosos, a pesar de los cambios de integrantes, suenan muy frescos y evolucionados, sin perder el sello de la gran banda que son, I Think I Knew, Flickering Lights, nos muestran que esta banda sigue a pesar de los años, haciendo lo que les gusta y que no tienen un disco malo.
Llegamos a la rola que le da nombre al álbum, toda una oda de sensaciones al ser un mundo ficticio e inalcanzable, por el momento, y que nos cuenta esta historia de las máquinas que extraen música de esos sueños, que pueden ser eternos y hostiles, así como, bellos y sublimes, canción muy adecuada para la situación actual en el mundo, que acaba de rozar un mundo apocalíptico.
Albert Ross, rola acústica con buena cadencia, nos lleva por esas cosas que deseamos, Thorn, más electrónica, con una voz casi robótica, Aerodrome, These Coming Days, Succulent, transcurren en lo emocional del disco para ir a un estado de esperanza a lo desconocido, de repente me suenan a cosas muy The Cure, por momentos muy nostálgicos.
El disco concluye con Antarctica y Second Bridge, con liras más rockeras, muy neopsicodelia, los instrumentos acompañan de manera precisa, la producción a cargo de la banda, hace que definen muy bien el sonido y que logren mantener a una de las bandas que creo valen la pena para ser descubiertas por los melómanos empedernidos y las nuevas generaciones ávidas de cosas interesantes.
The Church - The Hypnogogue
Communicating Vessels / 2023
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