Por: Jairo Guerrero
-Qué pasa si juntas un miembro de Napalm Death y de Head of David con G. C. Green?
Un aquelarre industrial.
Es lo que pasó cuando Justin Broadrick and G. C. Green se unieron en 1988 para dar vida a GodFlesh, una banda que aunque mezcló riffs de metal y toda la alcurnia de grindcore inglés, se mantuvo sonoramente dentro del mundo tecnológico usando sin miedo las máquinas de ritmos y la tecnología a su alcance, para hacer su música, la cual resultaría ser la una de las piedras angulares del metal industrial.
El álbum que te reseño en esta oportunidad, es su álbum homónimo que además fue se debut de 1988. GodFlesh, un trabajo mecánico, pesado, disonante, nihilista, agresivo y por supuesto lleno de violencia.
Un disco que puso a Birmingham (de donde son originarios), en el mapa de los sonidos electrónicos agresivos y vanguardistas para continuar con el legado de bandas como Black Sabbath y Judas Priest, solo que ahora con un lenguaje binario integrado a su abecedario. Es por eso que esta ciudad caracterizada por sus antiguas y sombrías zonas industriales y calles con frecuencia lluviosas, es conocida como The Home of Heavy Metal.
Aunque fueron pioneros, también tuvieron sus influencias arraigadas en Throbbing Gristle, Brian Eno, Killing Joke, Siouxsie and the Banshees, Public Image Ltd y por supuesto Black Sabbath.
Un disco que llegó con un sonido crudo y lleno de estridencia, pero también fue como el grito de la carne viva y una sostenida distorsión que resulta exquisita al volumen adecuado. Desde el primer acorde en Avalanche Master Song dejan en claro que tu cuello terminará lesionado para cuando llegues al corte 8.
Una de las cosas interesantes de este trabajo, es que esta diseñado sonoramente como una suite completa de 52 minutos, ya que aunque marca los tracks de manera independiente, lo cierto es que entre tema y tema no hay silencios, más bien cada corte es una continuación del anterior, y todo en conjunto funciona como una gran banda sonora oscura, densa y apocalíptica. Las voces entran como parte de la atmósfera, por momentos sugeridas y que aunque igual de graves y guturales que el sonido de sus guitarras, se deja abrazar por el reverb de ultratumba.
Todas las canciones de este album responden a una estructura similar y diferente, pero al llegar a Wounds, la historia cambia, ya que nos enfrentamos a una marcha funebre, redoblada y experimental de 13 minutos, donde definitivamente le dan la pauta al sonido que proponen.
Es una canción que llega practicamente para el cierre y que plantea un giño poderoso al trabajo de la banda alemana Einstürzende Neubauten.
Para cerrar, un dato curioso, el nombre como lo contó alguna vez Justin Broadrick tiene su origen en este recuerdo personal: "Una vez escuché a alguien decir que la música es la voz de Dios. La palabra 'Dios' evoca algo inmenso e inconcebible. La parte 'carnal' es lo que te afecta a nivel físico. Nuestra música es fuerte y destructiva.
GodFlesh - GodFlesh
Earache Records / 1988
Comentarios
Publicar un comentario