Por: Iván Cigarroa
-Es de sorprender como, teniendo a otros géneros en boga, el punk pareciera sobrevivir a los nuevos tiempos. Es increíble su persistencia aún cuando el ideal ya no conviva del todo con generaciones actuales y sin embargo, no suelta, se aferra a creer que aún queda algo qué decir. Anti-Flag es de esos, y con Lies They Tell Our Children lo constatan.
Con 35 años de carrera a cuestas editan Lies They Tell Our Children, un disco que mantiene viva la llama de decir sin tapujos todo lo que está mal en el mundo -y todos sabemos que nos faltan dedos para contar el total de problemas-, así que escupir la ira está bien, y lo hacen en once poderosas canciones.
Uno de los valores agregados de este disco es la inclusión de distintos colaboradores. El punk es punk, ¿no? Hazlo tu mismo. Pero aquí ese ideal se queda de lado y en el mundo de Anti-Flag esto es un aporte. Los hay de distintas generaciones y géneros musicales, lo que enriquece a las ya de por sí poderosas canciones. Es una acción totalmente probada y garantizada, porque el urbano, la electrónica y el hip hop lo emplean con bastante éxito.
Así que tanto con canciones propias como en colaboraciones, en Lies They Tell Our Children hay tela de dónde cortar. Por ejemplo, Jesse Leach de Killswitch Engage participa en Modern Meta Medicine; En Laugh. Cry. Smile. Die. Hace lo propio Shane Told de Silverstein; The Fight Of Our Lives es quizá la letra más determinante de la banda en los últimos años, y les acompañan las voces de Tim Mcllrath de Rise Against y Brian Baker de Bad Religion, puro macanazo; Ashrita Kumar de Pinkshift aparece en Imperialism; también está Campino de Die Toten Hosen con Victory Or Death (We Gave 'Em Hell); en Shallow Graves el invitado es Tré Burt y en Nvrever apoya Stacey Dee de Bad Cop/Bad Cop.
Pero también hay espacio para la expresión propia, y en Sold Everything, Work & Struggle, Only In My Head y The Hazardous ellos ponen las reglas y trazan su propio camino, el que ya todos conocemos y con el cual se han mantenido desde su formación allá en Pittsburgh, Pensilvania, en 1988. Así que Anti-Flag sigue fuerte a pesar del cambio en la industria de la música.
A pesar de lo arriesgado que parece, esta producción es de lo más digerible y cruda a la vez, mantiene un discurso de protesta en casi todos los sectores de la vida y el mundo, y deja un mensaje a todas las nuevas generaciones que solo quieren perrear: disfruten la vida, pero peleen por lo que aman y contra todo lo que está mal. Sean combativos. Cambien al mundo, antes de que el mundo lo haga con ustedes. Discazo.
Anti-Flag - Lies They Tell Our Children
Spinefarm / 2023
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