Por: Iván Cigarroa
-Es fácil reconocerle una trayectoria de 30 años o más a una banda mainstream como Pearl Jam, U2 o Depeche Mode, pero hay otras que han permanecido en otras escenas y destacado en ese tiempo, como es el caso de Therion, quien a lo largo de su carrera ha deambulado en el death metal, pasando por el black metal, encontrado una zona de confort en el metal sinfónico y de un tiempo a la fecha, en el hard rock.
Therion, o más bien Christofer Johnsson, la mente creativa detrás de la banda sueca, es un músico que no deja de componer y por ello to dos sus discos están plagados de complejas estructuras donde por igual hallarás riffs potentes, así como sopranos y tenores cantando letras épicas y fantásticas.
Pues bien, Leviathan II, segunda parte de la trilogía inspirada en el poderoso monstruo bíblico, es una colección de canciones que trae de vuelta al viejo ⅘⁵ propositivo e imponente, con un impresionante despliegue de producción, logrando un interesante balance entre lo que bien puede sonar comercial y lo que no. Es un álbum muy bien logrado, con riffs ponchados, baterías y bajos bien coordinados y listos para abrir paso a las atmósferas que adentran a las historias que Johnsson trajo en esta ocasión.
Por lo menos a mi, me recuerda a discos como Sitra Ahra o Sirius B, producciones que si bien están mejor de sonar a sus mejores días, por lo menos se distancian años luz de lo que presentaron en sus dos discos de la década pasada: Les Fleurs du Mal y Beloved Antichrist, bastante desechables, por cierto. Pero aquí hay una notable intención de retomar el sonido clásico de la banda, quizá un poco orientado al hard rock pero sin dejar de lado su metal sinfónico característico.
Leviathan II destaca por su coherencia sónica, que se nota desde el primer corte Aeon Of Maat; aunque otros como Pazuzu (de lo mejor del disco, sin duda), Midnight Star, Marijin Min Nar, Lunar Coloured Fields o las poderosas Litany Of The Fallen y Alchemy Of The Soul podeedoras deí un brillo negro muy particular.
A estas alturas Therion ya no tiene mucho qué demostrar. Quizá su fuerte esté en la calidad de sus producciones y contundencia en los shows, pero las historias épicas de guerreros y demonios siguen siendo su mayor acierto. No importa cuánto tiempo pase, seguro la banda de Christofer Johnsson ya tiene un lugar en la historia de la música. Discazo.
Therion - Leviathan II
Nuclear Blast / 2022
Comentarios
Publicar un comentario