Por: Israel Téllez Alcántara
Por increíble que parezca, vivimos en una época de mucha intolerancia y fragilidad emocional. Parece broma y un meme pero es muy común escuchar preguntas y aseveraciones tipo “¿Llevas una playera de..? A ver, nómbrame tres canciones que… blah blah blah”. Como si escuchar música o tener gusto la estética de tal o cual banda o género musical fuera un privilegio de unos cuantos.
Falta de ignorancia, como diría uno de mis amigos metaleros. Pero ya que estamos en esos menesteres, vale la pena recordar aquel debate de quien hizo la señal de los cuernos por primera vez en la historia del rock, porque en la historia general seguramente fue algún aldeano idólatra de la Edad Media.
Gene Simmons alega y seguramente hasta tiene pesadillas por acreditarse que él fue el primero. Otros dicen que fue Ronnie James Dio –según el documental A Headbanger Journey-; el meme en internet asegura que fue Mario Moreno “Cantinflas”. Otros más decimos que en realidad fue una mujer llamada Esther Dawson, “cariñosamente” llamada “Jinx”, que podría traducirse como “La Salada”, “La de la Mala Suerte”.
Nacida en Indianápolis, el 13 de enero de 1950 –quizá de allí su apodo-, esta vocalista es sin lugar a dudas uno de los hitos más infravalorados en la historia del rock y del heavy metal, pues además de ser la figura principal de una de las primeras bandas lideradas por una mujer, “Jinx” Dawson puede presumir de ser es la fundadora de la primera agrupación en la historia del rock que se declaró abiertamente satánica (sin parafernalias ni poses) y que además habló sobre el tema directamente en su obra musical.
Con solo 19 años unió su talento al del guitarrista Chris Neilsen, el baterista Steve Ross, el bajista Greg Osborne y el guitarrista Rick Durrett para dar vida a Coven y lanzar Witchcraft Destroys Minds & Reaps Souls, su álbum debut, un año antes de que Black Sabbath saltara al reflector mundial y de que Black Widow pusiera en shock a propios y extraños con lo que muchos llamarían Occult Rock. De los Venom, Mercyful Fate, Slayer, Mayhem, Emperor, Burzum, Darkthrone, etc., mejor ni hablamos. Décadas de distancia.
Si algún “trve” primerizo lee esto, no conoce a Coven y espera escuchar black metal, se va a decepcionar. Witchcraft Destroys Minds & Reaps Souls es un álbum que musicalmente no suena a eso. Todo lo contrario. Su sonido es un estilo muy puro del “flower power”, una onda psicodélica y muy hippie, pero con letras sumamente oscuras pensadas más a manera de letanías en honor al Señor de este mundo: Lucifer, Satanás, Ahriman, El Diablo, ¡lotería! Ok, no.
El disco inicia, curiosamente, con Black Sabbath, una canción cuya rítmica y entonación de recuerda mucho a Jefferson Airplane, con un inicio lento que súbitamente se torna hacia un ritmo más vertiginoso justo cuando “Jinx” Dawson lanza la advertencia al escucha:
“If witchcraft all the fools condemn, it turns around and crushes them. When good has been twisted, when good has been killed, then love is resisted and blood will be spilled”. El que entendió, entendió. Quizá hoy parezca una broma, pero pongamos las cosas en perspectiva. Era 1969 y la sociedad era sumamente conservadora.
Hay que ser honestos. Musicalmente el disco no ofrece nada extraordinario o fuera de lo común, nada que otros grupos de la época no hayan experimentado. Es más, ni siquiera hay algún guiño a lo progresivo. No hay sonidos distorsionados, solo psicodelia pura. Si no fuera por sus letras e imagen, quizá el álbum habría pasado desapercibido.
Así que hay que echarse un clavado la parte lírica del álbum para entender el real aporte y el valor de este trabajo. Títulos como Black Sabbath, The White Witch of Rose Hall, For Unlawful Carnal Knowledge, Pact with Lucifer o Dignitaries of Hell echan luz negra en ese sentido.
Aquí vale la pena resaltar a Coven in Charing Cross, cuya intro tipo juglar recuerda mucho a esos temas de la Música Medieval y que nos narra la historia de una secta ocultistas conformada por 13 personas que se reúnen de manera secreta para invocar a las fuerzas de las tinieblas y a través una orgía, logran traer a este plano a los demonios de los siete pecados capitales. Letanía incluida.
Otro tema que llama atención es Wicked Woman, con una rítmica mucho más dinámica y con ese sonido tan particular de finales de los 60 que fácilmente pudo haber sido incluida en alguna película del Santo a no ser por lo fuerte de su letra, que describe el momento en que una mujer realiza una ofrenda al rey del abismo, engatuzando a un pobre diablo que, avasallado por la tentación de la carne, termina enloquecido de horror al ver que le van a sacar el corazón para ofrecerlo como sacrificio.
Y si esto no bastase, el último track del álbum, titulado Satanic Mass y con una duración de 13 minutos, es una misa negra escrita por Bill Traut, productor del álbum. Se dice que es la primera ceremonia oscura grabada en la historia del rock y en la que se registran frases como “Ave Satanas”, tan socorrida para las bandas de Occult Rock, Luciferian Rock, Black metal, etc.
En el corte se pueden escuchar rezos, gritos, cantos, letanías, juramentos al demonio, truenos y creo que hasta rompen una piñata y al final la gente toma un vaso de ponche.
Coven – Witchcraft Detroys Minds and Reaps Souls
Mercury / 1969
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