Y perdónenme, pero aparte de su EP debut de 1991 As Ugly As they Wanna Be y el LP America’s Least Wanted de 1992, la carrera de este grupo ha estado llena de altibajos y cruentas luchas por sobrevivir. ¿No creen que es hora de creer en sí mismos y sacar algo de lo que se sientan orgullosos?
Ya sé que el panorama musical ha cambiado muchísimo desde aquella lejana década de los 90 del siglo pasado, pero es un hecho que la constancia es más premiada que el talento y el que anuncien que la canción That Ain’t Livin’ es un homenaje al disco Powerage de AC/DC hace parecer que están faltos de ideas. ¡Carajo! Ustedes son los malditos Ugly Kid Joe. Los mismos que contaron con la participación de Rob Halford en su primer álbum.
Y sí, That Ain’t Livin’ suena a AC/DC. ¡Cómo si no tuviéramos ya a los ladrones de Airbourne! Después viene la rock arena Not Like the Other (me suena a Más Tequila de Sammy Hagar), Everything’s Changing es una preciosa balada de altísimo nivel, Kill the Pain sigue los mismos derroteros: una canción suave, con guitarra acústica y percusiones que rayan en lo latino. Lola es otra balada. La mercadotecnia discográfica de los 90 ya se hubiera molestado porque colocar tres baladas seguidas podía matar el ritmo del álbum.
El tributo a AC/DC se vuelve a hacer presente en Dead Friends Play. Acordes sencillos y repetitivos, tremendamente minimalista. Up in the City sigue siendo AC/DC pero a baja revolución. Drinkin’ & Drivin’ es probablemente la canción más interesante, una balada country, género que no tiene demasiada penetración en América Latina y que significa una bocanada de aire fresco en esta aventura. Regresamos a AC/DC con Failure, muy en la vibra de The Razor’s Edge. Aquí ya el tributo es descarado, pero he de aceptar que este tema en específico nos devuelve esa emoción de los grandes temas de Ugly Kid Joe de 1991 y 1992 como So Damn Cool y Goddam Devil.
¿Qué estaban pensando Whitfield Crane, Dave Fortman, Klaus Eichstadt, Cordell Crocket y Shannon Larkin al sacar un disco como éste? Tal vez, basados en lo que dice su canción Mr. Recordman de 1992, en donde mencionaban que tener un contrato discográfico era un sueño, pero debían apegarse a ciertas reglas, ahora no hay nada que los obligue a irse en una dirección u otra y si quieren hacer una obra tributo a AC/DC, no hay nada ni nadie que se los impida. Eso sí, que le guste a sus seguidores ya es otra cosa.
Algo es cierto: no esperen la potencia o la actitud que este grupo tenía cuando eran adolescentes. Los años los han hecho evolucionar y su música presume de ser más introspectiva y menos, mucho menos poderosa.
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