Por: Álvaro Fong
-Lo primero que me di cuenta es que las siglas de Digital Noise Alliance son DNA, que en inglés es a lo que conocemos como el ADN o aquellas cadenas representan la genética de los seres vivos y la forma en cómo trataron gráficamente el logotipo de Queensrÿche en la portada de este nuevo disco es precisamente así.
Un nuevo disco de Queensrÿche es felicidad pura para quienes hemos sido sus seguidores desde tiempos inmemoriales –entiéndase año 1984– y después de que la banda haya pasado por su periodo de oscurantismo entre 1998 hasta 2013 con álbumes que perdieron la brújula. No fue hasta que después de su normal pelea entre los integrantes del grupo, que cambiaron de vocalista, Todd La Torre en vez de Geoff Tate, que el grupo ha encontrado una nueva luz, e increíblemente, con este nuevo cantante ya son cuatro discos de estudio. Ninguno 100% magnífico, pero sí con la posibilidad de extraer de cada uno grandes canciones al nivel del legado de este gran grupo de metal progresivo.
Digital Noise Alliance es, hasta ahora, la consagración del nuevo Queensrÿche. Sí, ya sé que sólo quedan 2 integrantes originales y no son precisamente ellos quienes componían las canciones en el pasado. Ni Geoff Tate ni Chris DeGarmo se encuentran ya, pero hay que reconocer que esta nueva alineación con Todd La Torre, Mike Stone, Michael Wilton, Eddie Jackson y Casey Grillo es lo mejor que le pudo pasar al grupo y a sus seguidores. Digital Noise Alliance es, sin lugar a dudas, el mejor disco de Queensrÿche en mucho tiempo. Hasta el momento, el mejor en esta nueva era. La banda se percibe inspirada, con mucha motivación, y lo más importante, centrada en el estilo que los hizo famosos y se siente cómoda dentro de sus propios parámetros, que hasta este momento, no parece que los estén limitando sino que son lo suficientemente amplios como para seguir creando desde esa base.
Es emocionante escuchar temas como In Extremis, que retoman la esencia de sus primeros discos como Rage For Order y The Warning, pero logran imprimirle dinámicas más melódicas como las de temas clásicos como I Don’t Believe in Love y Jet City Woman. Algo hermoso de este disco, es que poco a poco va creciendo dentro de uno. A cada escucha se le encuentran nuevos matices. El grupo está en excelente forma. Los solos de guitarra se sienten inspirados. Escúchese el de Chapters, que logra un hermoso diálogo con la voz de La Torre.
Pero analicemos más temas: Lost in Sorrow es un medio tiempo tremendamente melódico, Sicdeth es una rola que intercambia momentos frenéticos con un coro suave, Behind the Walls, uno de los primeros sencillos, nació para ser un éxito: tiene todos los elementos que se buscan en un tema de Queensrÿche. Creo que Geoff Tate y Chris DeGarmo sentirán envidia de no haberlo compuesto ellos. Out of the Black es donde la voz de La Torre más se expande. Ya en el pasado comentó que a él lo contrataron para calcar la voz de Geoff Tate, pero aquí sus tonos llegan un poco más alto, incluso emulando a un joven Rob Halford.
Forest es la balada del disco. En sus tres discos anteriores, Queensrÿche ha estado sacando baladas hermosas como Just Us, Dark Reverie y Bulletproof, aunque en esta ocasión creo que se queda un poco corta. Hold On es el más puro estilo atmosférico de la época de Promised Land. Tormentum es el nuevo intento de 7 minutos de hacer un tema largo y épico como trataron con Condition Hüman. ¿Lo lograron? Creo que sí, pues pasan de un veloz heavy metal a un interludio estilo ópera rock de Operation: Mindcrime.
El cierre es un cóver a Rebel Yell de Billy Idol. Disfrútenlo. No se lo tomen muy en serio. Queensrÿche lo ha dado todo en este disco. Si tendrá gran repercusión o no es difícil saberlo, pero ellos pueden estar satisfechos que siguen tratando de ser la mejor versión de ellos mismos y eso se agradece.
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