Por: Iván Cigarroa
-La verdad es que no está tan adelantado a su tiempo, no es un disco que tenga un sonido que haya influenciado a bandas representativas en la actualidad, y mucho menos fue la banda que llenaba estadios. Pero Santa Sabina es lo que es por este disco. Uno con el cuál sin la más mínima intención que proponer un rock distinto al que se estaba haciendo en ese momento terminó por ser una de las más alabadas producciones del rock mexicano.
¿Qué hizo Santa Sabina para dejar un legado en la escena nacional? Quizá enumerar los logros sea tarea para investigadores o sociólogos, baste decir que este disco al ubicarse en un tiempo y espacio en que urgían nuevos estandartes de la música, se posicionó como una de las más apreciadas joyas de al contar con excelentes músicos, un rock que rayaba en lo teatral y una de las mejores voces que ha tenido el rock mexicano: Rita Guerrero.
Su primer disco homónimo contó con la producción de Alejandro Marcovich, quien les dio una libertad envidiable para crear melodías a base de funk, jazz y rock, con una -hasta cierto punto- exagerada proliferación de los teclados como resultado de la terrible influencia de este instrumento en la música de los 80 y que afortunadamente no repitieron en discos posteriores.
Pero aquí funcionó bastante bien. Ambientó con una teatralidad maravillosa cada corte que habita en este disco, y que a pesar de que en vivo ya mostraban algunos indicios todavía no llegaban al punto de ser considerados parte de la escena gótica... aunque en realidad nunca lo fueron pero muchas de sus canciones tuvieron ciertos toques obscuros. Este álbum tuvo mucha luz y energía, la suficiente para retumbar en cualquier festival masivo universitario al que se presentarán a cambio de una bolsa de arroz o frijoles "para ayudar a nuestros hermanos de Chiapas".
Porque eso fue Santa Sabina: una banda para el pueblo. Poco se interesó en ser mainstream, en sonar en radios pop de payola y cosas por el estilo. Tuvieron claro que su nicho era el rock y por ese camino debían esparcir su palabra y ser parte del desarrollo cultural. Eso hicieron. Hoy, a la distancia todo se percibe diferente y lo que no les interesaba en su tiempo parece cotidiano hoy. Rita abrió su horizonte musical en el Ensamble Galileo y murió sin tener un regreso formal con la banda. El resto de los integrantes también permanecieron enfocados en promover la cultura desde sus distintas trincheras pero algo es muy cierto: todos se mantuvieron fieles a sus convicciones.
Y como dije arriba, en este álbum prevalecen los teclados, pero eso no demeritó la calidad del resto de lo instrumentos. Hay riffs muy interesantes en el himno Azul Casi Morado o Partido En Tres; bajo y baterías perfectamente ejecutados en Yo Te Ando Buscando, Siente La Claridad o ¿Qué Te Pasó?; y Rita demostró una vibrante vocalización en cada pieza como Mirrota, donde usa su voz como instrumento (que luego mejoraría el estilo en Dix, del disco Mar Adentro En La Sangre, muy a la Diamanda Galas), casi rapea en Chicles y Gasto De Saliva; o suena más dark en Vacío y No Me Alcanza El Tiempo.
En 2022 Santa Sabina cumple 30 años de haberse editado y su legado es innegable hoy día. Ninguna banda le pisa los talones o mostró su intención de sonar como ellos. Mujeres como Ely Guerra o Denisse Gutiérrez de Hello Seahorse han manifestado su admiración por Rita, pero todos tienen alcances vocales muy distintos. La realidad es que aunque este disco no suene tan actual es una verdadera joya, disfrutable de principio a fin, y muy lejos del alcance del llamado Rock En Tu Idioma. Justo es eso, la banda capitalina siempre estuvo más allá de lucrar con su concepto, y esa, entre muchas más, es la razón por la que hacen tanta falta. Discazo.
Santa Sabina - Santa Sabina
Culebra / 1992
Amo este disco ❤️🔥
ResponderBorrarPfff Rita Guerrero
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