Por: Jakmer
-Día lluvioso en el que asistimos a escuchar black metal, hay cerveza y mucho ruido. Salimos y caminamos bajo la brizna que dejó la tormenta. Me aborda el recuerdo de que hay nueva música, específicamente la de un trío de malandros londinenses, los Black Midi, estos muchachos que sin perder tiempo nos sorprenden con nuevo material, ya que el año pasado tuvimos la entrega de Cavalcade.
Geordie Greep, Cameron Picton y Morgan Simpson, se ocuparon de escribir y grabar diez tracks que dan vida a Hellfire, material conceptual con tintes que van del jazz, pasando un poco por el post-punk, psicodelia y ópera rock si le ponemos mucha atención.
Cantando en una especie de improvisación coordinada entre la voz y la instrumentación "toca lo que tú quieras mientras yo hablo un poco y planteo una situación cualquiera". Así es como Hellfire abre y da nombre a este material.
La presentación después de la improvisación con una base de jazz que explota sin ninguna razón, un estilo en el que aparentemente meten todo lo que pueden y que pase lo que tenga que pasar. Así es como Sugar/Tzu se presenta.
Llevar al límite cada género musical, pasando por la mente de Geordie Greeep, así es el caso de Eat Men Eat, una fusión entre el post-hardcore y el flamenco, que nos da como resultado está joya.
Si te digo que la vida te da sorpresas, el track Welcome to Hell te lleva entre diferentes permutaciones musicales dentro de una exploración, desde el funk hasta el thrash convirtiéndose en una combinación maniatada, sin perder cierto orden.
Un ejemplo de que este trío de malandros te va a sorprender, es porque se aleja de su sonido violento para llegar a Still, country sonando en la guitarra recordando los clásicos western.
Un pequeño colapso. Algo de jazz, el saxofón se escucha a lo lejos, un viejo piano desborda arreglos, a la mitad del track se apacigua el sonido, deja de sonar el rasgueo de la guitarra acústica, con la improvisación vocal, The Race Is About To Begin estalla en un torbellino para llegar a la calma.
Dangerous Liaisons, un tema jazzistíco con el golpeteo suave de la batería, acompañado de un piano suave, saxofón de fondo y arreglos de metales, un ensamble bastante completo.
La brillantez de la composición, los tres miembros de este ensamble participan: Cameron Picton, Geordie Greep y Morgan Simpson, es el penúltimo track, pudiera ser la banda sonora de una vida, la referencia sea probablemente Frank Sinatra, es como se construyó The Defence.
El cierre no podía ser menos con 27 Questions, que bien engloba referencias musicales al jazz, una parte de Black Midi para considerar.
Combinación entre intensidad juvenil, experimentación con ritmos y sonidos que son poco predecibles y explotan a la menor provocación, los cuales se vuelven un factor predominante. Dinamismo melódico y tintes dramáticos, hacen un disco extravagante y progresivo, sus tracks nos llevan a la constante catarsis, con letras que nos generan estímulos que es imposible no sentir: furia, alegría, melancolía y el deseo de salir corriendo por las calles como un maldito loco. Existe un caos orquestal que se expande a través de todo el material.
Así concluyó la caminata bajo la lluvia, la escucha de este gran material que nos invita a entrarle un poco más a otros géneros e iluminarnos de la veladora de los iniciados en cierta música. Dando la bienvenida a toda la transgresión que puede lograr un poco de "música progresiva".
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