Por: Maricelita Palma
Palabras Más, Palabras Menos consta de 13 tracks editados bajo el sello Dro East West, mismo que fue absorbido por Warner Music Spain, para esta placa Andrés Calamaro, Ariel Rot, Julián Infante y Germán Vilella contaron con la colaboración de Coque Malla, Raimundo Amador y el para ese entonces ya muy afamado Joaquín Sabina. El disco abre con Milonga Del Marinero Y El Capitán, una pieza llena de guitarras que, si bien no era algo nuevo en el sonido de la banda, sí fue contundente y sonó tanto en la radio que sigue siendo un himno en el imaginario colectivo.
En el segundo corte que da nombre al disco y primer sencillo, Calamaro y Rot crean la mancuerna perfecta en las vocales y el derroche de energía solo significa que el disco va tomando mayor fuerza. Aquí No Podemos Hacerlo nos muestra la capacidad de mezclar rock y reggae aunado a un homenaje cannabico por parte de Calamaro. Llega el turno de Todavía una Canción de Amor, una composición de Joaquín Sabina que se nota a primera escucha, cuenta la leyenda que fue una petición de Calamaro a Sabina en una comida, Joaquín se retiró a una mesa aparte y el resultado es esta pieza maravillosa que quizá tiene continuidad en Para No Olvidar.
El Tiempo Lo Dirá y Un Hotel De Mil Estrellas, baja un poco el tono más no la calidad, encontramos incluso un piano que le da un toque melancólico. Mucho Mejor vuelve a subir el ritmo y el sonido rockero, esta pieza cuenta con la colaboración de Coque Mella en la voz, y no señores, no se llama Hace Calor y es igual de disfrutable y bailable que La Puerta De Al Lado y Una Forma De Vida.
Extraño fue una composición de Julián Infante que lo colocó al frente del micrófono, Diez Años Después y Algunos Hombres son los temas que cierran este disco y fueron compuestos por Calamaro, podríamos decir marcaron la línea que seguiría en solitario.
La manufactura de todo el disco en cuanto a arreglos, composición, acordes, mezcla de sonidos y producción que por cierto corrió a cargo de Joey Blaney lo hicieron insuperable. El arte de la portada es un homenaje a las calaveras del mexicano José Guadalupe Posada, por parte de Óscar Mariné quien ilustró muchos de los discos de rock español de aquella época, y sustituyó las calaveras por cabezas de cebolla de los integrantes de la banda y eligió el naranja y el amarillo para darle vida a un grupo que con esta producción y después de una gira al lado de Joaquín Sabina, moriría.
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