Es bien sabido que la pandemia retrasó una gran cantidad de lanzamientos, unos más esperados que otros; pero uno que puntualmente me causó mucha expectativa fue lo nuevo de Florence + The Machine, que con Dance Fever presenta uno de sus mejores discos en mucho tiempo.
Desde la imagen, muy orientada al folk de los 70, que a su vez se inspiró en la era medieval; este disco significa un acto de empoderamiento como nunca antes lo había expresado Florence Welch. Con un discurso muy feminista, acorde al momento que vive en la actualidad y que se puede apreciar en la letra del primer sencillo, King: "no soy madre, no soy novia, soy rey", en alusión a las presiones sociales sobre el papel de la mujer, que en algún punto de su vida debe tomar la decisión de ser madre o seguir su carrera.
Es idea permea en todo el disco, pero la misma Florence no se permite ser tan solemne: el sonido recrea el dance folk, también de los 70, pero a la vez se percibe su sello característico. Es un mashup muy bien logrado donde la artista inglesa se rodea de nuevas influencias, las hace suyas y las reconfigura a su estilo. No necesariamente es festivo, pero en ese mismo sentido, prevalece esa idea.
Universal Music / 2022
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