Yeule - Glitch Princess
Bayonet / 2022
¿Cómo destacas en una industria tan competida como el pop? Si tus ideas no son propias, sino de algún productor o sello discográfico, seguro lo harás. Pero si tienes tu propia visión de cómo quieres llevar tu música, entonces debes transformar tu propia música en algo más grande. En el caso de Yeule, lo que hizo fue crear su propio postpop.
Todos los elementos se han conjuntado para que sobresalga en este mundo: es de Singapur, de género no binario, se ha autodenominado como cyborg y tiene una inclinación a la música experimental a partir del propio pop actual. Yeule concibió su proyecto como algo distinto a lo que actualmente existe, posiblemente inspirada en ejemplos como El Guincho o Arca.
Glitch Princess es su segundo álbum de estudio y en él desprende sus más sinceros sentimientos sobre el amor y experiencias vividas, pero es extraño: su personalidad robótica muestra temas preocupantes para ella, como la conexión entre la realidad virtual y el mundo real, con los cuales de alguna forma también podemos sentirnos identificados.
Su postpop o hyperpop es bastante digerible, con una mayor orientación hacia la electrónica experimental; aunque en ciertos momentos tiene fuertes coqueteos con el R&B estilo Ariana Grande o el pop de Selena Gómez. Todo desde la óptica futurista que implica el ser cyborg de género no binario.
No juzguen su forma de pensar. La personalidad de quién en realidad se llama Nat Ćmiel es muy particular pero es precisamente ese el valor agregado en su propuesta. Unos hablan de destazar cuerpos, otros del abuso de poder, Yeule sobre el futuro y es bastante lógico dada su condición.
Y a pesar de todo, existen fans en el mundo que se han identificado con su visión, por eso piezas como Don't Be So Hard On Your Own Beauty, Todo Dead Inside, Friendly Machine o la autobiográfica My Mame Is Nat Ćmiel son éxitos totales. Y seguramente otras como Mandy, Electric o Perfect Blue (Feat. Tohji) también lo serán.
Pero mención honorífica merece el track que cierra Glitch Princess: The Things They Did For Me Out Of Love, que ya con el título sabemos para dónde va; se trata de una pieza repleta de ambient tan relajante como perturbadora que, encima de todo lo anterior, tiene una duración de 4 horas 44 minutos. Magistral.
Si crees que con todo lo anterior Yeule no parece la gran cosa, espera. En medios especializados la han calificado con las mejores reseñas, y poco a poco ha ganado interés de incluirla en festivales de renombre, así que no dudes que la verás muy pronto en todos lados porque ya está destacando en la escena mundial. El futuro ya llegó.
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