Con este disco hay que poner atención en los detalles porque hay canciones que serán significativas en el futuro cercano.
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Corey Taylor - CMFT
Debe ser una privilegiada racha creativa en la que se encuentra Corey Taylor, que decidió prescindir de Slipknot y Stone Sour para lanzar un álbum solista. Sin duda esa es la primera impresión que me dió al saber de esta decisión, pero es sano también buscar esta opción. No quiere decir que deje por completo a sus bandas. Otros como Damon Albarn lo ha hecho con maravillosos resultados: Blur, Gorillaz, The Good, The Bad & The Queen, ¿por qué él no?
Por lo anterior, escuchar CMFT me hace entender el por qué de esa decisión: la necesidad de componer canciones es básica en el músico, y no necesariamente tiene que sonar a lo mismo. Ahí está Billie Joe Armstrong de Green Day con su proyecto de folk, o Aaron Lewis de Staind con sus discos de Country. Todos pueden pasear por diferentes géneros de acuerdo a sus necesidades. Alejandro Fernández va del pop al ranchero sin problema.
Este disco se centra en un hard rock puro. A veces suena nostálgico, a veces actual, pero nunca baja el nivel ni la intensidad y de alguna forma te das cuenta que, tanto por el sonido como por las líricas vivenciales, está siendo coherente con todo. Y aquí es más pleno. Hay serías diferencias en cada proyecto: En Slipknot él no es un miembro fundador, así que por mucho que pueda dirigir a la banda no estuvo desde sus inicios. Con Stone Sour es al contrario: sí es el líder y fundador pero aunque es el principal generador de ideas, todos aportan. Y aquí es enteramente suyo. Él decide y determina todo lo que se hará con su proyecto.
Hay momentos dulces, para el relax, donde Taylor se permite el uso de violines y pianos. Power ballads que bien podrían ser nuevos himnos para estos tiempos. Pero también existe esa vertiginosidad en riffs, baterías y coros que dan mayor solidez al proyecto. Hay que poner atención en los detalles porque, insisto, hay canciones que serán significativas en el futuro cercano. Mención aparte merece las colaboraciones para el sencillo CMFT Must Be Stopped: Tech N9ne y Kid Bookie que le ponen la cereza al pastel que es esté poderoso disco.
Sobresalen los sencillos Kansas, Silverfish, Cultura Head, Everybody Dies On My Birthday, Black Eyes Blue, Home y CMFT Must Be Stopped, perfiles interesantes que mantienen el ritmo del disco, no decae, que al hablar de 13 temas en estos tiempos bien podría ser un problema pero no, pasa perfecto. De fácil digestión.
Un álbum muy disfrutable de principio a fin que se aleja por completo de lo que hace con Slipknot y Stone Sour, me queda claro que la necesidad de crear música es constante, imparable, como si fuera un ser que te habla al oído y te dice cómo tocar, lo que debes de cantar y sobre todo, como siempre sonar impecable. Eso sucede aquí. CMFT: Corey Motherfuckinh Taylor.
Por lo anterior, escuchar CMFT me hace entender el por qué de esa decisión: la necesidad de componer canciones es básica en el músico, y no necesariamente tiene que sonar a lo mismo. Ahí está Billie Joe Armstrong de Green Day con su proyecto de folk, o Aaron Lewis de Staind con sus discos de Country. Todos pueden pasear por diferentes géneros de acuerdo a sus necesidades. Alejandro Fernández va del pop al ranchero sin problema.
Este disco se centra en un hard rock puro. A veces suena nostálgico, a veces actual, pero nunca baja el nivel ni la intensidad y de alguna forma te das cuenta que, tanto por el sonido como por las líricas vivenciales, está siendo coherente con todo. Y aquí es más pleno. Hay serías diferencias en cada proyecto: En Slipknot él no es un miembro fundador, así que por mucho que pueda dirigir a la banda no estuvo desde sus inicios. Con Stone Sour es al contrario: sí es el líder y fundador pero aunque es el principal generador de ideas, todos aportan. Y aquí es enteramente suyo. Él decide y determina todo lo que se hará con su proyecto.
Hay momentos dulces, para el relax, donde Taylor se permite el uso de violines y pianos. Power ballads que bien podrían ser nuevos himnos para estos tiempos. Pero también existe esa vertiginosidad en riffs, baterías y coros que dan mayor solidez al proyecto. Hay que poner atención en los detalles porque, insisto, hay canciones que serán significativas en el futuro cercano. Mención aparte merece las colaboraciones para el sencillo CMFT Must Be Stopped: Tech N9ne y Kid Bookie que le ponen la cereza al pastel que es esté poderoso disco.
Sobresalen los sencillos Kansas, Silverfish, Cultura Head, Everybody Dies On My Birthday, Black Eyes Blue, Home y CMFT Must Be Stopped, perfiles interesantes que mantienen el ritmo del disco, no decae, que al hablar de 13 temas en estos tiempos bien podría ser un problema pero no, pasa perfecto. De fácil digestión.
Un álbum muy disfrutable de principio a fin que se aleja por completo de lo que hace con Slipknot y Stone Sour, me queda claro que la necesidad de crear música es constante, imparable, como si fuera un ser que te habla al oído y te dice cómo tocar, lo que debes de cantar y sobre todo, como siempre sonar impecable. Eso sucede aquí. CMFT: Corey Motherfuckinh Taylor.
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