Rock duro en tiempos de perreo, muchos lo hacen, ¿pero cuántos salen bien librados?
Día 273 de #EscucharUnDiscoDiario #PorqueLaMusicaImporta #366Discos
Inkal - Inkal
Cuando lo que está en boga no basta, cuando lo que ya no lo está tampoco, y sí, precisamente porque en general nada nunca es suficiente, una banda como Inkal busca satisfacer su propia curiosidad, su hambre creativa ilimitada. Y si les parece exagerado, esta banda mexicana es capaz de fusionar el sonido garage con la música progresiva. Los límites se encuentran en nuestras mentes, por no creer que eso sea posible, porque ellos ya comprobaron lo contrario.
Por ahora es justo decir que no conozco un solo proyecto que haga esto. Podría haber por ahí alguno, pero desconozco. Las fusiones son cada vez más constantes, los límites se han roto. Muchos se decantan por hacerlo, como Muluc Pax con el nu metal y la música prehispánica. Aquí las ideas de Toto Merino (bajo y voz), Mike Brie (guitarra) y Juan José Rojas (batería) fluyen sin parar, de poco en poco toman forma hasta ser los cinco tracks que conforman este disco homónimo.
En esencia esto es rock, con tintes progresivos, sí; con pinceladas de grunge, sí; pero al escuchar te darás cuenta que la coherencia musical está más allá de los cánones de las trasnacionales, y no por hacerlas menos, sino porque este disco es más arriesgado de lo que parece: rock duro en tiempos de perreo, muchos lo hacen, ¿pero cuántos salen bien librados?
Hay ritmo, hay influencias que van desde Red Hot Chili Peppers o Nirvana hasta Dream Theater o Black Sabbath. En este, su primer EP, lograron un sonido redondo, que incluye potentes riffs, voces melódicas; virtuosismo puro con letras que retratan diversos estados de ánimo.
No te tomará mucho tiempo escuchar esta joya. Son cerca de 20 minutos con un gran viaje musical que comienzan con Canto O. Desde ahí se percibe que no es un álbum típico; Deepscreenin' expande esa idea con un poco de funk, y cuando llegas a El Blues De La Comadreja inevitablemente recordarás Territorial Pissings de Nirvana, pero con un nuevo enfoque. La poderosa Jambaka es un viaje por el universo desde tus audífonos; mientras que Disuelve Mi Tiempo tiene mayor cadencia, como para bajarle a los decibeles al final del EP.
No me remonta a los 90, a pesar de las influencias expresadas arriba. Es algo hecho de cero aún cuando la inspiración no surgió de la nada. Y es interesante ver cómo una banda de este calibre no está hecha para vivir en una sola escena musical. Este es el tipo de propuestas que deberían llenar foros como el Teatro Metropólitan; virtuosismo puro al servicio de la música. Discazo.
Por ahora es justo decir que no conozco un solo proyecto que haga esto. Podría haber por ahí alguno, pero desconozco. Las fusiones son cada vez más constantes, los límites se han roto. Muchos se decantan por hacerlo, como Muluc Pax con el nu metal y la música prehispánica. Aquí las ideas de Toto Merino (bajo y voz), Mike Brie (guitarra) y Juan José Rojas (batería) fluyen sin parar, de poco en poco toman forma hasta ser los cinco tracks que conforman este disco homónimo.
En esencia esto es rock, con tintes progresivos, sí; con pinceladas de grunge, sí; pero al escuchar te darás cuenta que la coherencia musical está más allá de los cánones de las trasnacionales, y no por hacerlas menos, sino porque este disco es más arriesgado de lo que parece: rock duro en tiempos de perreo, muchos lo hacen, ¿pero cuántos salen bien librados?
Hay ritmo, hay influencias que van desde Red Hot Chili Peppers o Nirvana hasta Dream Theater o Black Sabbath. En este, su primer EP, lograron un sonido redondo, que incluye potentes riffs, voces melódicas; virtuosismo puro con letras que retratan diversos estados de ánimo.
No te tomará mucho tiempo escuchar esta joya. Son cerca de 20 minutos con un gran viaje musical que comienzan con Canto O. Desde ahí se percibe que no es un álbum típico; Deepscreenin' expande esa idea con un poco de funk, y cuando llegas a El Blues De La Comadreja inevitablemente recordarás Territorial Pissings de Nirvana, pero con un nuevo enfoque. La poderosa Jambaka es un viaje por el universo desde tus audífonos; mientras que Disuelve Mi Tiempo tiene mayor cadencia, como para bajarle a los decibeles al final del EP.
No me remonta a los 90, a pesar de las influencias expresadas arriba. Es algo hecho de cero aún cuando la inspiración no surgió de la nada. Y es interesante ver cómo una banda de este calibre no está hecha para vivir en una sola escena musical. Este es el tipo de propuestas que deberían llenar foros como el Teatro Metropólitan; virtuosismo puro al servicio de la música. Discazo.
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