Rey Pila será recordado como una banda que se arriesga a todo y sabe salir triunfante con discos como este.
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Rey Pila - Velox Veritas
Una de las bandas insignia en México, que ha logrado presentaciones afortunadas en otras partes del mundo, está de vuelta. Velox Veritas es un disco ecléctico, el más variado y atrevido de Rey Pila hasta el momento, y siendo el tercer disco parece que ya no tienen miedo a nada.
En ese sentido, está es la placa más arriesgada de la banda. Más madura. Ya llegaron a un grado de seguridad tal, que Diego Solórzano, Rodrigo Blanco, Andrés Velasco y Miguel Hernández ya se sienten cómodos yendo de un ritmo a otro sin importar lo radical que pueda ser.
En ese sentido, los once cortes que incluye esta producción se pasean entre el indie rock, beats bailables, algo de industrial y hasta flow caribeño. Todo converge en el mismo universo porque lleva un mismo hilo conductor: el sonido de Rey Pila. Es decir, aventurarse a incorporar nuevos elementos no implica traicionar sus ideales musicales.
Además, desde hace cinco años no había un material nuevo, y se nota que para esta, su tercera producción, se tomaron el tiempo para reorientar el camino que su majestad del beat rock debe tomar. La fortuna aquí radica en que hay constancia. La banda no es una que se permita parar para realizar otros proyectos, no. Esto es prioridad.
Por eso, desde cortes como Let It Burn, Step 1, Drooling, Casting A Shadow, Lash Out, Over The Edge o My Friends Are Going Crazy tienen todo el potencial para saltar la barrera del no se puede y lograr todo lo que se propongan, algo que solo las bandas grandes se dan el lujo de realizar.
El año convulso que vivimos se irá y nos dejará la música que nos recordará a estos tiempos; pero también nos marcará una diferencia sobre lo que vale la pena escuchar, que en estos meses pudimos poner hasta el cansancio. Y ahí es donde Rey Pila será recordado, como una banda que se arriesga a todo y sabe salir triunfante con discos como este. Es cuando todo vale la pena.
En ese sentido, está es la placa más arriesgada de la banda. Más madura. Ya llegaron a un grado de seguridad tal, que Diego Solórzano, Rodrigo Blanco, Andrés Velasco y Miguel Hernández ya se sienten cómodos yendo de un ritmo a otro sin importar lo radical que pueda ser.
En ese sentido, los once cortes que incluye esta producción se pasean entre el indie rock, beats bailables, algo de industrial y hasta flow caribeño. Todo converge en el mismo universo porque lleva un mismo hilo conductor: el sonido de Rey Pila. Es decir, aventurarse a incorporar nuevos elementos no implica traicionar sus ideales musicales.
Además, desde hace cinco años no había un material nuevo, y se nota que para esta, su tercera producción, se tomaron el tiempo para reorientar el camino que su majestad del beat rock debe tomar. La fortuna aquí radica en que hay constancia. La banda no es una que se permita parar para realizar otros proyectos, no. Esto es prioridad.
Por eso, desde cortes como Let It Burn, Step 1, Drooling, Casting A Shadow, Lash Out, Over The Edge o My Friends Are Going Crazy tienen todo el potencial para saltar la barrera del no se puede y lograr todo lo que se propongan, algo que solo las bandas grandes se dan el lujo de realizar.
El año convulso que vivimos se irá y nos dejará la música que nos recordará a estos tiempos; pero también nos marcará una diferencia sobre lo que vale la pena escuchar, que en estos meses pudimos poner hasta el cansancio. Y ahí es donde Rey Pila será recordado, como una banda que se arriesga a todo y sabe salir triunfante con discos como este. Es cuando todo vale la pena.
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