¿Quién retoma con tanta gracia el folk de Bob Dylan o Leonard Cohen y lo vuelve tan representativo como Homero Ontiveros?
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Homero Ontiveros - Nada Qué Perdonar
2019 / Independiente
No nos damos cuenta de su ausencia. Nuestro día a día se basa en escuchar cierto tipo de música, las más de las veces la que suena en la radio. En su defecto, esto sí lo escuchas, pero con talentos anglo. El chiste es que en México, con una industria musical tan grande, tan rica, tan diversa, no hay espacio para algo tan interesante y necesario como el cantautor.
Y no, no hablo de intérpretes de trova como Édgar Oceransky, hablo de aquellos que están más cercanos al rock pero no tienen un canal de difusión pleno, claro. El cantautor o songwriter escasea por la falta de espacios. Pero Homero Ontiveros es uno que pelea porque los haya. Y con el simple hecho de dedicarse de lleno a este género ya lo está haciendo.
Nada Qué Perdonar es un disco honesto. La prueba que el regio necesita para sacar sus demonios internos y exponerlos con el apoyo de solos de guitarra, teclados country y coros melódicos. Todo acompañado de letras introspectiva, la visión de la vida de quién es tecladista de Inspector, pero aquí toma el control de la nave y la lleva a un planeta distinto.
Todo se vuelve folk, blues, rock. Al estilo Bob Dylan en los años 60 y es cuando las cosas se ponen mejor. Aquí es lo que yo decía al principio, ¿quién retoma con tanta gracia al autor de The Times They Are A Changin' o a Leonard Cohen y lo vuelve tan representativo como Homero Ontiveros?
Y no, no hablo de intérpretes de trova como Édgar Oceransky, hablo de aquellos que están más cercanos al rock pero no tienen un canal de difusión pleno, claro. El cantautor o songwriter escasea por la falta de espacios. Pero Homero Ontiveros es uno que pelea porque los haya. Y con el simple hecho de dedicarse de lleno a este género ya lo está haciendo.
Nada Qué Perdonar es un disco honesto. La prueba que el regio necesita para sacar sus demonios internos y exponerlos con el apoyo de solos de guitarra, teclados country y coros melódicos. Todo acompañado de letras introspectiva, la visión de la vida de quién es tecladista de Inspector, pero aquí toma el control de la nave y la lleva a un planeta distinto.
Todo se vuelve folk, blues, rock. Al estilo Bob Dylan en los años 60 y es cuando las cosas se ponen mejor. Aquí es lo que yo decía al principio, ¿quién retoma con tanta gracia al autor de The Times They Are A Changin' o a Leonard Cohen y lo vuelve tan representativo como Homero Ontiveros?
Se trata de un disco con apenas nueve canciones, pero con una musicalización tan fina, tan bien cuidada, que al escucharla entenderán mi queja de la falta de espacios. El folk con sabor anglo nunca sonó tan regio y así es como quiero seguirlo escuchando. En este punto te digo, este proyecto debería impulsar una nueva tendencia, dónde la industria misma vea este nicho como uno redituable, porque si algo es vital en estos tiempos, es ampliar la oferta musical.
Y no es complicado. Al escuchar piezas como Quemar Naves, Manos Vacías, Generación X, En El Mar, Navegante o Nada Qué Perdonar te darás cuenta de que un disco como este debería escucharse en todos lados por su riqueza sonora y nostálgica.
Y no es complicado. Al escuchar piezas como Quemar Naves, Manos Vacías, Generación X, En El Mar, Navegante o Nada Qué Perdonar te darás cuenta de que un disco como este debería escucharse en todos lados por su riqueza sonora y nostálgica.
Seguro este disco tendría que estar en tu colección o playlist, porque no es tan fácil escuchar algo así aquí. Seguramente hay otros exponentes por ahí, como Chetes, que podrán dar forma a esa tendencia del cantautor, pero mientras sucede disfruta de una maravillosa colección de canciones nostálgicas e introspectivas.
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