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Taylor Swift - Folklore
2020 / Universal Mus
¿Cómo dice esa frase-meme? "Hazlo, de todos modos te van a criticar". Pues así debió pensar en su momento Santa Sabina cuando Benny Ibarra les produjo su cuarto álbum Mar Adentro En La Sangre; o Paulina Rubio cuando contactó a Kinky para que tocaran juntos en una entrega de premios MTV el cover a Kiss I Was Made For Living You. Todos ellos lo hicieron y lograron justo lo que los puristas querían impedir con su haré: llamar la atención. Les funcionó y les fue muy bien. Y en Estados Unidos ese tipo de colaboraciones no solo sorprenden, son constantes. Como cuando Chris Cornell lanzó un álbum producido por Timbaland. Aplica igual con Taylor Swift en esta producción porque buscó la colaboración de Aaron Dessner de The Nationala, Jack Antonoff de Fun y Justin Vernon de Bon Iver.
Pero como también dice el meme, ustedes no están listos para esta conversación. Y si lo están entonces les cuento: este disco es un verdadero acierto. Una luz en tiempos convulsos. Taylor ya está en un punto en que puede decirle a su equipo de trabajo lo que quiere y ellos lo hacen y no al revés, como normalmente sucede. Sabe lo que quiere. La necesidad de abrirse y sacar a la luz sentimientos que con el pop normalmente no tendrían un buen recibimiento tienen cabida en un indie folk, rock pop e incluso algo de electrónica. Si bien los géneros no refieren mucho al nombre del disco, tendrás qué escucharlo para entenderlo. Y eso es lo mejor de todo.
También es bueno saber que no hay baladas melodías aquí. Sobre todo si no eres entusiasta de ese tipo de canciones. Una vez que superamos eso entonces te cuento algo más: en este disco todo duele, todo es un proceso para ser mejor. Es enfrentamiento, es ver de cara a tus demonios. Algo que el confinamiento nos ha regalado y en vez de hacer algo positivo con ello lo desquitan a manera de hate en redes sociales.
Y no. Folklore es un disco fino, con melodías bien cuidadas que fueron trabajadas a distancia desde que el apocalipsis empezó (ah caray, ¿no sabían que el mundo como lo conocemos llegó a su fin con esta pandemia?), Aaron por su cuenta y Taylor por la suya mantuvieron un rígido esquema de trabajo que, además, nunca habían empleado y aquí les vino bien y sin necesidad de reuniones presenciales. Con Justin fue igual y al final la chica de Tennessee reunió 17 canciones dónde expresó todo lo que ha meditado y resuelto en los últimos meses.
Seguramente Taylor considerará este disco como uno de los mejores que ha trabajado hasta la fecha. Aprovechó la situación para exprimir pensamientos atorados en piezas como Cardigan, Mirrorball, This Is Me Trying, The 1, Hoax, My Tears Ricochet, la maravillosa Exile o Invisible String.
La capacidad de cambiar la dirección musical en un artista no es fácil de dar. Pocos lo hacen. Taylor lo hace con genialidad tomando como ejemplos trabajos de Michael Kiwanuka o los difuntos Elliot Smith y Mac Miller. Es un gran punto a favor de ella porque en el pop esto solo sucede con Madonna y hoy alguien más se aventuró a tomar otro camino.
Pero como también dice el meme, ustedes no están listos para esta conversación. Y si lo están entonces les cuento: este disco es un verdadero acierto. Una luz en tiempos convulsos. Taylor ya está en un punto en que puede decirle a su equipo de trabajo lo que quiere y ellos lo hacen y no al revés, como normalmente sucede. Sabe lo que quiere. La necesidad de abrirse y sacar a la luz sentimientos que con el pop normalmente no tendrían un buen recibimiento tienen cabida en un indie folk, rock pop e incluso algo de electrónica. Si bien los géneros no refieren mucho al nombre del disco, tendrás qué escucharlo para entenderlo. Y eso es lo mejor de todo.
También es bueno saber que no hay baladas melodías aquí. Sobre todo si no eres entusiasta de ese tipo de canciones. Una vez que superamos eso entonces te cuento algo más: en este disco todo duele, todo es un proceso para ser mejor. Es enfrentamiento, es ver de cara a tus demonios. Algo que el confinamiento nos ha regalado y en vez de hacer algo positivo con ello lo desquitan a manera de hate en redes sociales.
Y no. Folklore es un disco fino, con melodías bien cuidadas que fueron trabajadas a distancia desde que el apocalipsis empezó (ah caray, ¿no sabían que el mundo como lo conocemos llegó a su fin con esta pandemia?), Aaron por su cuenta y Taylor por la suya mantuvieron un rígido esquema de trabajo que, además, nunca habían empleado y aquí les vino bien y sin necesidad de reuniones presenciales. Con Justin fue igual y al final la chica de Tennessee reunió 17 canciones dónde expresó todo lo que ha meditado y resuelto en los últimos meses.
Seguramente Taylor considerará este disco como uno de los mejores que ha trabajado hasta la fecha. Aprovechó la situación para exprimir pensamientos atorados en piezas como Cardigan, Mirrorball, This Is Me Trying, The 1, Hoax, My Tears Ricochet, la maravillosa Exile o Invisible String.
La capacidad de cambiar la dirección musical en un artista no es fácil de dar. Pocos lo hacen. Taylor lo hace con genialidad tomando como ejemplos trabajos de Michael Kiwanuka o los difuntos Elliot Smith y Mac Miller. Es un gran punto a favor de ella porque en el pop esto solo sucede con Madonna y hoy alguien más se aventuró a tomar otro camino.
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