Este álbum marcó un antes y después en la carrera de Bunbury, y lo separó definitivamente de Héroes del Silencio.
Día 66 de #EscucharUnDiscoDiario #PorqueLaMusicaImporta #366Discos
Enrique Bunbury - Pequeño
2000 / EMI Music
Para muchos fue un sacrilegio que Héroes del Silencio se separaran, y peor que Enrique Bunbury lanzará un disco solista. Esa misma acción provocó el rechazo total de los seguidores de la banda en su natal España recibiendo abucheos durante la presentación de su disco debut, Radical Sonora. Solo quedaba una opción: arriesgarlo todo.
Y lo hizo con pequeño. Este disco fue un punto y aparte en el rock duro con tintes electrónicos que caracterizó al anterior. Aquí se inclinó por ritmos árabes, rancheros y mediterráneo, dejando en segundo plano el rock, en incluso el tono grave de su voz.
Lo que tal vez debió ser el ataud del artista se convirtió en una nueva era musical, ganando un público más adulto y quedándose aquellos que no les importó la separación de la banda. Y es que en 12 temas se reinventó totalmente, abandonando toda relación con su etapa anterior y entrando a terrenos minimalistas. El nombre del disco es una alusión a cómo se sentía en ese entonces.
Líricamente, Bunbury criticó y cuestionó al amor, la confianza y la lealtad en toda su extensión tras un doloroso rompimiento con su pareja de entonces. Todo esto provocó que el artista explorara nuevas formas de componer canciones, ahora de forma directa y simple, pero con el punch necesario para que cualquiera se identificara con ellas.
Por eso canciones como Infinito, El Viento A Favor, El Extranjero o De Mayor son tan importantes para el público en sus presentaciones, aún cuando ya casi no toca nada de éste álbum. Pero con el 20 aniversario en estos días probablemente lo desempolve todo.
Pero hay canciones superiores a las que mencioné arriba, como ¿Dudar? Quizá, Solo Si Me Perdonas, Algo En Común o Contradictorio. Y todas ellas en conjunto conforman el mejor disco de Bunbury a la fecha, aún por encima de Flamingos o Las Consecuencias.
El sonido captado aquí no se ha vuelto a repetir, pero esa es la premisa básica del músico, captar nuevos sonidos y acoplarlos a su estilo. Hecho que claramente ha logrado, excepto en su forma de cantar que sí, cada vez se parece más al de Raphael, el divo de Linares.
Día 66 de #EscucharUnDiscoDiario #PorqueLaMusicaImporta #366Discos
Enrique Bunbury - Pequeño
2000 / EMI Music
Y lo hizo con pequeño. Este disco fue un punto y aparte en el rock duro con tintes electrónicos que caracterizó al anterior. Aquí se inclinó por ritmos árabes, rancheros y mediterráneo, dejando en segundo plano el rock, en incluso el tono grave de su voz.
Lo que tal vez debió ser el ataud del artista se convirtió en una nueva era musical, ganando un público más adulto y quedándose aquellos que no les importó la separación de la banda. Y es que en 12 temas se reinventó totalmente, abandonando toda relación con su etapa anterior y entrando a terrenos minimalistas. El nombre del disco es una alusión a cómo se sentía en ese entonces.
Líricamente, Bunbury criticó y cuestionó al amor, la confianza y la lealtad en toda su extensión tras un doloroso rompimiento con su pareja de entonces. Todo esto provocó que el artista explorara nuevas formas de componer canciones, ahora de forma directa y simple, pero con el punch necesario para que cualquiera se identificara con ellas.
Por eso canciones como Infinito, El Viento A Favor, El Extranjero o De Mayor son tan importantes para el público en sus presentaciones, aún cuando ya casi no toca nada de éste álbum. Pero con el 20 aniversario en estos días probablemente lo desempolve todo.
Pero hay canciones superiores a las que mencioné arriba, como ¿Dudar? Quizá, Solo Si Me Perdonas, Algo En Común o Contradictorio. Y todas ellas en conjunto conforman el mejor disco de Bunbury a la fecha, aún por encima de Flamingos o Las Consecuencias.
El sonido captado aquí no se ha vuelto a repetir, pero esa es la premisa básica del músico, captar nuevos sonidos y acoplarlos a su estilo. Hecho que claramente ha logrado, excepto en su forma de cantar que sí, cada vez se parece más al de Raphael, el divo de Linares.
Comentarios
Publicar un comentario