Cuando
comenzó a destacar con su banda a inicios de la década de los 90, parecía la típica
agrupación con una chica hermosa que dominaba el escenario. Una vampira a la
mexicana que desbordaba sensualidad y fuerza en cada presentación que
realizaba. Como sucede con las mujeres en la música, todos piensan que están
ahí para ser sensuales. No puede haber idea más equivocada, y si lo piensas,
por mucho que lo fuera, Rita Guerrero jamás vendió su imagen de esa forma, ella
fue más allá y nadie parece querer seguir el camino que dejó libre tras su
partida.
La
década de los 90 fue fructífera para el rock mexicano, superó por mucho al
movimiento Rock en tu Idioma, era una nueva generación que quería mostrar sonidos distintos y con movimientos como los generados por Discos Culebra y la
Avanzada Regia lo lograron.
En el primero se encontraba Rita Guerrero al frente de Santa Sabina. Los
conciertos masivos en lugares como Ciudad Universitaria solía ser la única
forma de ver a distintas bandas en un solo lugar, además de pelear por alguna
inconformidad. Y ahí estaba ella, pugnando por una causa noble, apoyando al
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), moviendo a la juventud,
concientizándola. Me refiero a ella como participante de un evento al lado de
Santa Sabina, no como organizadora.
De
ella tengo tres recuerdos particulares, muy gratos y muy vívidos:
Mayo
de 2002. El deportivo Magdalena Mixhuca fue el recinto donde una vez más se
realizaba un evento masivo. En esa ocasión se presentaban Santa Sabina, La
Barranca, La Castañeda y varios grupos de ska, género de moda en esos días. La idea
era entrar con una bolsa de arroz o frijoles como cooperación (no recuerdo la
causa del evento). Justo cuando llegué con algunos amig@s, hubo portazo y
aprovechamos para meternos.
En
ese momento La Barranca terminaba de presentarse e inmediatamente después hizo
aparición Santa Sabina. Tras interpretar No
Me Alcanza El Tiempo y ¿Qué Te Pasó?
aprovechó para llamar la atención de quienes dimos el clásico portazo: “Muchas
gracias a todos por estar aquí, como saben, este evento es por una causa noble.
Así que todos aquellos que tuvieron la ‘amabilidad’ de dar portazo para entrar
al evento sean responsables y cooperen con sus bolsas de arroz o frijol, no
promovamos más corrupción por favor, ya tenemos suficiente con la de nuestros
gobernantes”. En ese momento nos dirigimos a entregar nuestra cooperación. Y no
fuimos los únicos, muchos también se acercaron. La obedecimos.
Esa
era su capacidad de convocatoria, era una verdadera líder.
Octubre
de 2005. Una conferencia de prensa en el restaurante griego Agapi Mu, donde la
banda presentaba el álbum triple XV
Aniversario En Vivo, donde platicamos de los pormenores del disco, de la
pausa que estarían tomando y del avanzado embarazo de Rita Guerrero.
Pregunté
su opinión sobre el disco recopilatorio que lanzó su antigua disquera Sony Music, y Rita solo se limitó a contestar algo molesta: “no sabíamos que habían hecho eso, pero vamos a tomar cartas en el asunto porque nos
afecta totalmente”. No supe qué pasó después, pero lo prioritario en el momento
era que la intérprete diera a luz, así que de momento no habrían hecho nada.
Julio
de 2010. La última vez que vi a Rita fue con su proyecto Ensamble Galileo. Habían
pasado dos años desde que tuvo un regreso con Santa Sabina en el Vive Latino y
ya se sabía del cáncer que padecía.
No
hacía falta Santa Sabina para entender el alcance que tenía como persona, no
hacía falta el Ensamble Galileo; solo era necesario verla, incluso
conversar con ella. Enterarme el 11 de marzo de 2011 por televisión de su deceso, a cuatro meses de un
generoso tributo celebrado en el Teatro de la Ciudad, me hizo darme cuenta que todos
sabían del peso y trascendencia de esa mujer; su vida fue una constante pelea,
siempre buscando hacer las cosas bien, buscando un bien común. Era una
verdadera guerrera, de las que hacen falta.
Y
yo la extraño. No porque no la tenga a mi lado, nunca fue así; si no porque sé
que no habrá nadie con esa fuerza, con esa luz que llene con su música como lo
ha hecho ella. Y aunque tengo sus discos para disfrutarla, la extraño tanto…
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